algunas referencias al sarcófago latino-cristiano de Martos

Supone uno de los ejemplos más sobresalientes del arte latino-cristiano en España. Particularmente es testimonio del esplendor y prosperidad de los habitantes de la Colonia Gemella Tuccitana, del altísimo nivel técnico al que llegaron los artesanos tuccitanos y, en fin, testigo mudo de una fecunda historia local. Esta singular pieza fue encontrada en el transcurso de unas obras para construir un aljibe, en un paraje conocido como “El molino del Rey“, lugar situado a extramuros del antiguo recinto amurallado de la ciudad de Martos. Datado entre los siglos IV al VII d.C. supone uno de los más notables ejemplos de los, aproximadamente, treinta sarcófagos de este género que han sido encontrados y catalogados en España. Los terrenos en los que se encontraron esta obra de arte pertenecían a doña Josefa Castilla y Escobedo. Esta señora, cuyo fallecimiento tuvo lugar en el año 1911, instituyó en su testamento, redactado en 1908, una fundación benéfica para dar comida a pobres de la ciudad de Martos; fundación que estuvo situada en la calle Puerta de Jaén. A éste lugar fue trasladado inicialmente el sarcófago, el ara y la lápida, conservándose con gran esmero hasta su definitivo traslado a Jaén.

Éste sarcófago en particular, tiene esculpido solamente uno de los laterales, tal y como podemos apreciar en la imagen que acompaña a este artículo. Posiblemente también hubo de tener esculpido uno de los frentes de la tapa, aunque esto no ha llegado, lamentablemente, hasta nuestros días. El frente esculpido representa siete momentos bíblicos que podemos enumerar de izquierda a derecha: La Resurrección de Lázaro, la devolución de la vista al ciego, el perdón de la magdalena, el Señor, el  apóstol San Pedro, y a los pies de éste el gallo, la curación del paralítico, y el milagro de la multiplicación de los peces y los panes. En los siete grupos tiene presencia nuestro Señor Jesús; aparece sin barba y con un rollo en la mano izquierda. San Pedro en los grupos segundo, cuarto y séptimo y en los demás otro apóstol desconocido, aunque se supone que éste es  Juan.

Entre los escasos sepulcros que se han podido encontrar en España, éste en particular es muy semejante al que podemos hallar en la Catedral de Tarragona o al encontrado en la localidad de Hellín ( Albacete ). Sin duda el autor de esta magnífica obra se inspiró en motivos decorativos y en paisajes de otros sarcófagos romanos, desde luego con gran mérito, lo que hace suponer que era un notable escultor.

Cuando fue encontrado, el sarcófago tenía en su interior restos humanos óseos, al parecer pertenecientes a un hombre. También había unos tarros de cerámica de base ancha y un cuello estrecho. Cerca del sepulcro había un ara romana con una inscripción dedicada a Junio y una lápida rota con una inscripción latina.

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