la historia oculta del gato de la Capilla de Jesús y Ánimas

A pesar de que el título de éste artículo puede sonar a novela de misterio, resulta que no, se trata de un hecho real. Una anécdota sin demasiada importancia pero que puede despertar la curiosidad de algunos. La historia comienza con el deterioro de la Capilla de Jesús, lugar en el que se encuentra la cripta de la familia Escobedo y templo aledaño a la Iglesia Parroquial de Santa Marta. Recuerdo que, el estado del tejado tras años de abandono, estaba en un estado lamentable. Tanto que afectó a la estructura del edificio de tal modo que puso en duda que este siguiera en pie. Muchas de sus obras de arte acabaron dañadas aunque, no hay mal que por bien no venga. El mantenimiento que hubo que acometer con toda urgencia a fin de restaurar el templo descubrió pinturas en el techo posiblemente datadas en el siglo XVII y que algún desaprensivo mandó encalar.

Afortunadamente, la restauración casi ha terminado y ha devuelto a la pequeña Capilla parte del esplendor que tuvo en su día Cierto es que algunas hornacinas han vuelto a ser tapiadas y, seguro, alguna vez contuvieron imágenes y tallas de nuestro Señor, de algún santo, o de la advocación particular de la Virgen María. Todo ello perdido. Algo ha quedado y podemos disfrutarlo todos los marteños y aquellos foráneos que deseen admirar la historia y el arte presentes en nuestra localidad.

Recuerdo que en aquellos años colaboraba con el sacerdote titular de Santa Marta, administrando, manteniendo la web y sus contenidos. No solo se podían encontrar en ella toda la actualidad de la vida parroquial y cofrade, también se daba cuenta puntualmente de las obras que se estaban acometiendo en la Capilla, acompañando los textos por numerosas fotografías y de las cuentas que atañen tanto a la recaudación y donación de los fieles y otras instituciones como los gastos que aquella restauración generaba.

Durante el tiempo que duraron, surgieron bastantes anécdotas que el cura y yo comentábamos en el despacho de la parroquia. Recuerdo perfectamente el comentario que me hizo d. Francisco León a propósito de que la Capilla se construyó sobre una calzada romana. Pero la historia que es protagonista de este artículo y que estuvo documentada incluso con fotos en la web parroquial fue el hallazgo por parte de los albañiles que trabajaban en el techo de un gato momificado. El cadáver del animal llamó la curiosidad de propios y extraños, ya los testigos que lo encontraron como los que, visitando la página en Internet, vieron la foto. En cualquier caso, el animal acabó en un contenedor de basura.

Pensar cómo encontró aquel animal la muerte entre los muros del templo no deja de ser un capítulo más del anecdotario marteño. Quizás quedara atrapado o simplemente por su edad fue a morir en aquel lugar, ¿quién sabe?. En cualquier caso no dejará de ser una curiosidad de las muchas que acontecen en Martos.

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