Un recinto que fue testigo de tiempos mejores

Un recinto que fue testigo de tiempos mejores

El pasado domingo, dediqué la mañana a pasear por los alrededores de la estación de ferrocarril de El Puerto de Santa María. Andaba a la caza de una buena fotografía que me sirviera para ilustrar el próximo artículo de mi blog personal dedicado a los molinos de mareas.

El paraje en la rivera del Guadalete y las naves industriales no me hacían fácil la tarea. Buscaba algún lugar entre las naves en donde poder situarme. Al fin descubrí un paso con posibilidades para lograr el objetivo que me había propuesto. Sin proponermelo, accedo a lo que después comprobé que era el patio trasero de una nave industrial con evidentes señales de estar abandonada.

Como siempre, con respeto y en silencio, decido explorar un poco el lugar. No veo a nadie por la zona. Una inspección rápida me hace comprender que el lugar lleva bastantes años cerrado. Hay acumulación de basura por cualquier lado por donde mire. Todas las puertas están abiertas e, incluso, por un lateral no hay ni muros que protejan el interior. Se nota que el paso del tiempo y el vandalismo han hecho mella en el edificio.

Dando una vuelta alrededor del edificio, descubro un paso franco por la parte de delantera, con lo que debió ser una garita de entrada. No hay ningún mobiliario que permita siquiera adivinar qué actividad se realizaba en ésta nave industrial. Por sus dimensiones, bien pudiera tratarse de algún tipo de taller mecánico. Aunque esto simplemente es una mera especulación.

Aventurándome en el interior, veo que hay un foso en forma rectangular con una escalera de acceso. Todo lleno de basura. Las paredes de las naves han servido de lienzo para grafiteros. Delante del foso, hay lo que parece que son unas oficinas que ocupan prácticamente un tercio de la nave. Tan sólo dejan dos pasillos laterales que comunican con una pequeña zona trasera. A continuación, está el patio principal en cuya puerta se encuentra la citada caseta del vigilante.

Esta parte de lo que parecen oficinas tiene un segundo piso. En la entrada delantera de la nave hay una escalera. No me atrevo a subir por ella, pues dado el estado del edificio, es fácil pensar que podría caer y hacerme daño.

En uno de los laterales, hay una serie de habitaciones con baldosas blancas en las paredes. Da la impresión de que éste recinto pudo ser un lavabo o un vestuario para dar servicio a los que trabajaban aquí. Se pueden observar desde la calle. Mejor así, pues por el pasillo interior, es dificil transitar por la acumulación de basura y escombro.

La garita de la entrada disponía, también, de un segundo piso al que se accedía por una escalera.

Una vez inspeccionado el lugar, decido preparar mi cámara para tomar algunas fotografías. Realmente, el lugar ofrecía una oportunidad prometedora de realizar alguna instantánea interesante. Una mezcolanza de entorno fabril, de dejación de mantenimiento, de vida, podía ser un tema sugestivo.

Las fotografías las realicé a media mañana. Seguramente al amanecer o minutos antes de anochecer, la peculiar luz de estos momentos, puede proporcionar un ambiente más atractivo. Me propongo experimentar en otra ocasión en estos ambientes a ver qué resultado obtengo. Esto lo dejo para segundas partes de éste artículo.

Con éste material, me decido a crear esta nueva sección en mi blog. Ir descubriendo y explorando edificios o lugares en los que el hombre ha dejado en manos del tiempo y del olvido. Estoy convencido de que puede ser bastante interesante investigar éstos lugares.

Como siempre, invito a los lectores de mi blog a comentar o aportar más información sobre el tema.

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