Amenaza desde el Norte de África

Amenaza desde el Norte de África

Frente al cada vez más siniestro panorama en el que vivimos en España, con un gobierno más interesado en imponer un calendario ideológico sobre las verdaderas necesidades que tiene el país y aún cuando en ésta hoja de ruta amenaza con destruir a todos los niveles imaginables una de las naciones europeas más antiguas, a pesar de la crisis sanitaria que hemos padecido desde principios de año, con una catastrófica gestión que ha traido como consecuencia la muerte de decenas de miles de compatriotas, aún con una crisis social y económica que apenas se ha hecho sentir sobre el tejido empresarial español, personalmente percibo nuevas amenazas para nuestro país en forma de un asalto migratorio a nuestras fronteras sin  precedentes junto con la choque cultural, económico y militar procedente de los países del Norte de África -particularmente Marruecos-.

Por si no fueran pocos ya los frentes que tenemos abiertos en España, creo que percibo a nuestro vecino y rival al otro lado del estrecho de Gibraltar se está convirtiendo por méritos propios en un serio desafío a los intereses nacionales.

Económicamente nos está haciendo una feroz competencia cuando Europa menosprecia nuestra producción agrícola y ganadera dandole preferencia a los que se producen en el reino de Marruecos. Un menoscabo para nuestra economía nacional, para nuestro sector productivo primario. No entiendo el porqué de esta actitud por parte de las autoridades comunitarias a no dar prioridad a los productos de los socios comunitarios frente al de otras naciones que transcienden las fronteras de la Comunidad Europea. Tampoco entiendo como las autoridades españolas no actúan con firmeza en defensa de los agricultores españoles.

Una segunda amenaza, quizás la más grave, es el asalto migratorio de ciudadanos procedentes de las naciones del Norte de África hacia Europa y, particularmente a España. Una aparente ausencia en el control de las fronteras así como una laxa política de devolución de estos inmigrantes ilegales hacia sus países de origen traerá en un futuro cada vez más cercano graves problemas en nuestro país. Cada vez estas personas que llegan a nuestras costas aparentan menos condiciones de precariedad, pero se sigue apelando a las emociones  y una hipócrita caridad a la sociedad española. Muy al contrario de lo que cabría pensar,  estos inmigrantes no vienen movidos por la esperanza de un futuro mejor, al contrario, más parece un asalto promovido por mafias que remolcan éstas pateras  hacia las costas españolas; quien sabe si también está implicada alguna nación.

Estos inmigrantes, lejos de ser repatriados, son acogidos en territorio español ofreciéndoles ayudas y privilegios que se niegan a los españoles en situación de precariedad, dispersándolos por toda la geografía nacional en casas de acogidas cedidas o, últimamente, hasta en hoteles. Siento vergüenza ajena del lamentable espectáculo ofrecido por unas supuestas cooperantes de una conocida ONG bailando junto a estos inmigrantes al grito de ¡viva Marruecos!.

Creo que es cada vez más necesaria una intervención militar que proteja nuestras costas de esta invasión, más numerosa a cada día que pasa. Sin embargo, da la impresión de que el ejecutivo de Sánchez-Iglesias e, incluso, las autoridades de las comunidades autónomas que están sufriendo esta avalancha prefieren mirar hacia otro lado.

Por último, otra de la que estimo que se está convirtiendo en una peligrosa aviso para los intereses de nuestro país es el alarmante rearme de los ejercitos, como el de Marruecos, con tecnología de última generación que supone, para España, una inquietante amenaza para ciudades como Ceuta, Melilla o nuestros archipiélagos. Me pregunto si el ejercito de España cuenta con los recursos, los presupuestos o la tecnología industrial y armamentística necesaria para respoder a una hipotética agresión procedente de nuestros vecinos del norte de África.

Estimo que no se puede perder ya ni un minuto más en éste despropósito en el que se ha convertido la realidad nacional de España y tomar las medidas necesarias no sólo para garantizar la integridad territorial, atajar las dramáticas consecuencias que está provocando la crisis sanitaria del COVID-19 tanto a nivel social o económico. También es preciso que la nación sea capaz de defenderse con solvencia de cualquier amenaza exterior ya sea del asalto migratorio o de un ataque militar contra nuestras fronteras.

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