Antología cantinflesca

Antología cantinflesca

Este miércoles la actualidad nacional ha venido marcada por la comparecencia de nuestro presidente del gobierno ofreciendo en el parlamento explicaciones sobre el segundo estado de alarma que, a estas horas de la noche, no tengo aún muy claro que nadie haya pedido.

Después de escucharlas con atención me queda claro, si es que aún albergaba alguna duda, de que éste gobierno de coalición social-comunista camina con decisión hacia la ruina más absoluta que ni los más pesimistas alcanzaron jamás en imaginarse. Eso si, una ruina progresista.

Obvio que para nuestros amados líderes temas como la re-industrialización de la economía nacional, la separación de poderes, fortalecer la economía del país o una adecuada gestión que nos permita salir de ésta crisis sanitaria en las mejores condiciones posibles son temas que no interesan tanto como la transición ecológica. En nuestros días prima mucho más repartir prebendas entre amiguetes aupándolos a misteriosos comités de expertos de los que no parece que vayamos a saber quienes son sus componentes, ocupados en aportar toda su sabiduría en cuestiones tan vitales para el país como perder satélites, investigar porque el color rosa oprime a la mujer moderna o que el cambio climático es un fenómeno esencialmente machista.

Erigido como digno portavoz de toda esta astracanada, su discurso no fue más de un ejemplo, al mejor estilo cantinflesco, de una sucesión de palabras vacías de contenido y dignas de ser incluidas en una nueva edición de la antología del disparate. Quizás la frase en la que mejor resume el discurso del señor presidente fue: «… retos todos ellos de enorme embergadura y cuyas causas movilizan en España la energia positiva de una amplia mayoría social, en especial la de los jóvenes … «. Traducido a un español coloquial: palabras difusas que no aportan absolutamente nada.  Eso si, que duda cabe que todo encaminado a ensalzar el tan esperado y necesario estado de progreso que tanto anhelaba nuestra nación -o lo que queda de ella-.

Y para rematar la intervención, por si aún no fuera bastante, una sutil advertencia de que su administración endurecerá aún más las medidas sobre la pandemia, eso si, pero la responsabilidad recaerá únicamente sobre los ciudadanos o a las comunidades autónomas. !Faltaría más que encima se responsabilizara de la gestión de la crisis al gobierno!.

Y todo ello frente a un quiero pero no puedo de una parte de la oposición en el Congreso de los Diputados,  un puedo pero no quiero de la bancada liderada por el partido de la gaviota, o en una indefinición permanente de la formación naranja animada por nadie sabe qué fuerza motriz.

Para los que aún nos quede algo de sentido común, parece que sólo nos queda asistir con impotencia al derumbe del PIB o el crecimiento del desempleo en nuestro país que ya se acerca peligrosamente a un 30% o como nos venden toda una colección de conquistas sociales que no son otras cosas que un peligroso espejismo. Pero como alguien dijo alguna vez: España va bien.

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