Desde hace ya algunas semanas, he procurado imponerme a mi mismo un ayuno informativo. Decidí evitar todos aquellos canales de televisión o portales en Internet que me estén dedicados a noticias. Particularmente sobre la pandemia o la desconcertante deriva social y política que se vive en la actualidad en España. La finalidad que persigo es ni más ni menos que proteger mi salud mental.

Y a juzgar por lo que percibo en mi entorno, no soy el único que se encuentra agotado por toda esta sobre información y cruces de opiniones cada vez más sesgadas y cargados de componentes emocionalmente tóxicos.

Los medios de comunicación, ya desde hace bastante tiempo, más que narrar con objetividad la realidad que nos rodea, se han convertido en verdaderos adoctrinadores. Es ya una norma incorporar matices ideológicos de una manera descarada. Diariamente, se dibuja un panorama catastrófico. ¿Quién no ha sentido una ansiedad irracional después de ver estos programas?.

La realidad dista mucho de ser la que nos cuentan, para bien o para mal. Parece que existe un interés, cada vez menos disimulado, de manipular a la población a través de estos mensajes. Y, visto lo visto, van a conseguirlo.

Personalmente pienso que este no es el camino. Tampoco sé cómo puede reconducirse. Lo único que nos queda para defendernos es dejar de consumir los espacios informativos y fundamentar nuestra opinión en lo que realmente vemos y no en los que estos gurús pretenden hacernos creer.

Cuéntame en la sección de comentarios cuál es tu opinión respecto a este tema.

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