Paseando por Cádiz es fácil encontrarte fragmentos de esas murallas que protegieron la ciudad en otras épocas de asaltos de tropas enemigas. No es la primera vez que, en mi blog, dedico una publicación a hablar de todos estos fuertes que protegieron la bahía. En esta ocasión me detendré un momento en el baluarte conocido con el nombre de San Carlos. No es difícil llegar a él. Basta con caminar desde la autoridad portuaria en paralelo al mar, pasando por delante del monumento a la Constitución.

De todos los baluartes que he visitado, sin duda alguna, este es el que más me gusta, tanto desde el exterior como si te subes a la terraza superior en donde hay dispuestos algunos cañones en las bóvedas, que te dan una idea de lo que habría sido en él aquellos tiempos en los que se construyó.

Desde este punto comienza el cinturón amurallado que protegía la entrada al puerto de Cádiz. Actualmente solo se conserva el flanco Norte el Este del baluarte, dado que el Sur fue derribado a principios del siglo XX.

Como nota anecdótica, y la podréis apreciar en las fotografías que os dejo a continuación, justo al lado de la muralla está instalado el obelisco de la Inmaculada Concepción, obra de origen genovés de finales del siglo XVII.

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