Esta bóveda se construyó cuando se proyectaba la iglesia de Santa María, en Cazorla. Con un diseño de medio cañón, procuraron en todo momento que se fuera adaptando a los niveles del río en su recorrido por debajo del templo y, más adelante, bajo la plaza de Santa María.

Con su construcción, se resolvió el problema que existía de incomunicación entre las dos márgenes del río Cazorla. Crear este cauce artificial permitió, a su vez, rediseñar el espacio urbanístico de la población una vez fue recuperado del dominio musulmán, tras la reconquista. Al igual que la iglesia, este cauce fue diseñado por Andrés de Vandelvira, obedeciendo un encargo del que era por entonces secretario de Carlos V, Francisco de los Cobos.

Recorrer los más de cien metros de este espacio subterráneo, en la localidad jiennense nos deja una experiencia única que es difícil de encontrar en otros lugares, lo que la convierte por derecho propio en un lugar de paso obligado para quienes se detienen en la ciudad de Cazorla.

Previo a recorrerla, es necesario dirigirse a la oficina de turismo, ubicada en la torre de la iglesia y adquirir la entrada que te da derecho a una visita guiada.

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