En una de los enclaves estratégicos históricamente hablando del término municipal de Écija se alza el Castillo de Alhonoz. Se trata de una zona en la que ya se conocen asentamientos muy antiguos y que, actualmente forma parte de un cortijo. Por este motivo, su acceso entorno en el que se encuentra está limitado, ya que se haya emplazado dentro de un espacio privado.

Las ruinas de los muros que aún permanecen en pie son fiel testimonio de la importancia que tuvo en sus mejores tiempos. Gracias a su ubicación dominante, sobre una pequeña colina, hizo que en la época en la que los musulmanes se enseñorearon de la Península Ibérica, existiera en su entorno un importante núcleo de población. De este, no nos ha llegado nada a nuestros días.

Durante los días previos a la toma de Antequera, el castillo sirvió de alojamiento para el Infante don Fernando

Tuvo también un papel militar protagonista, dado que la frontera con el reino Nazarí estaba a no más de 50 kilómetros. Construida a caballo entre los siglos XIV y XV, fue perdiendo progresivamente su importancia hasta quedar relegado a albergar una pequeña guarnición con un propósito meramente defensivo. Con la desaparición del reino Nazarí, el castillo fue progresivamente abandonado, dado que perdió completamente la utilidad para el que fue construido.

El enclave ha sido declarado Bien de Interés Cultural, a pesar del deteriorado estado en el que se encuentra, tal y como podéis apreciar en las siguientes fotografías.

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