Como ser bloguero y sobrevivir al Covid-19

Como ser bloguero y sobrevivir al Covid-19

La pandemia nos ha ido trastocando nuestra rutina diaria. Desde los primeros meses del año venimos soportando toda clase de confinamientos domiciliarios y perimetrales que nos han ido limitando en nuestras actividades cotidianas hasta un punto que parece que nos esforzamos por no darnos cuenta. Ya no es sólo ir a todas partes con la dichosa mascarilla. No se si serán imaginaciones mias pero ir a cualquier lado se ha complicado bastante: no sólo por las precauciones que tienes que tomar y el miedo a contagiarte, también por que resulta que se han hecho menos frecuentes las llegadas y salidas de los medios de comunicación que, al menos yo, tomaba habitualmente.

Una de mis tareas diarias es escribir en mi blog personal. Uno de los contenidos más habituales están relacionados con viajes, con visitas a lugares que considero de interés en la provincia de Cádiz y fuera de ella. Pues bien, estos contenidos, a cada día que pasa, me están resultando más difíciles de conseguir. Me paso muchos días devanándome los sesos, investigando, tratando de escribir artículos que mantengan el interés de mi habitual audiencia. Y conseguir éste objetivo se hace a cada día que pasa más cuesta arriba.

Cierto que, por el momento, no soy un bloguero profesional ni vivo de lo que escribo en mi bitácora -espero que eso algún día cambie-. Pero, aún siendo un hobby, me frustra enormemente haber perdido esa libertad que antes tenía de poder moverme a mi antojo, sin restricciones de ningún tipo. Toca, pues, sacar a pasear el ingenio y la creatividad para que, a pesar de que asisto con desesperación a la mengua de mis lectores, al menos mantenga la disciplina necesarias en espera de tiempos mejores -si es que alguna vez llegan-.

Recuerdo que en el pasado mes de abril escribí un artículo en el que me preguntaba cómo sobrevivir a la época de confinamiento, ¿recordaís?; eran días dificiles. Todo el día encerrados en casa. Ahora el encierro es sólo perimetral: no podemos movernos de la localidad sin causa justificada. Parece que ésta maldita enfermedad se obstina en no abandonarnos. Con éste panorama, hay que ingeniarselas para seguir escribiendo sobre viajes y lugares con unas fronteras que antes no existían y que ahora no podemos cruzar.

No queda otra, entonces, que esforzarse y contar historias en esos lugares que antes te habían pasado inadvertidos. Y ¡oye! parece increible pero estaban ocultos bastantes lugares de la ciudad en la que actualmente vivo y a las que no había prestado atención entonces. Quizás esta sea una oportunidad para conocer más y mejor espacios por los que hace algunos meses pasaba por su lado ignorándolos, sin prestarles ninguna atención. Y creedme que los hay, que existe, que están ahí, esperando pacientes a que te detengas frente a ellos y dedique un poco de tu tiempo a conocerlos.

Supongo que éste artículo no es más que una reflexión personal que me gustaría compartir en ésta tarde lluviosa de noviembre. Aunque me gustaría que se hubiese convertido en un completo tutorial para superar ésta épocas de crisis teniendo en mente que muchos exitosos emprendedores encontraron su camino en momentos de zozobra e incertidumbre.

Por cierto, …  ¿alquien ha pensado en contratarme algún espacio publicitario en mi blog?.

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