Crónica de una normalidad que no acaba de llegar

Crónica de una normalidad que no acaba de llegar

El creciente número de contagiados y hospitalizados por los rebrotes -cada vez más numerosos- de coronavirus en España en contraposición con las cifras cada vez menores en los paises de nuestro entorno invita a preguntarnos  el por qué se está agravando la situación de pandemia a pesar de las estrictas medidas que se están imponiendo y la supuesta concienciación ciudadana.

Me gustaría, en éste artículo, compartir una serie de reflexiones a propósito del avance de la pandemia del covid-19 en nuestro país.

Recomendaciones sanitarias y seguimiento real

Según muchos testimonios recogidos por medios de comunicación nacionales, las medidas para evitar los contagios tomadas en otros paises son muchísimo más leves de las que existen en España. A pesar de ello, la cifra de contagiados decrece día a día mientras que en nuestro país se observa una tendencia preocupantemente creciente. ¿Qué está pasando para que la pandemia siga avanzando de la manera que lo hace?. Algo, sin duda, se está haciendo mal.

Para colmo, las pésimas estadísticas que publican las autoridades en nuestro país esta llevando a otros a lanzar recomendaciones a sus ciudadanos para que no viajen a España, lo cuál está produciendo un daño posiblemente irreparable no sólo a nuestra credibilidad internacional, también a nuestra economía doméstica.

Cabría preguntarse si verdaderamente la población está respetando de una manera seria las recomendaciones de higiene, separación personal, mascarillas, …etc. Llevar la mascarilla por la calle puede proteger de posibles contagios, sin embargo, si nos la quitamos en espacios cerrados y con muchas personas cerca, las precauciones tomadas simplemente no sirven para nada.

¿Verdaderamente se están observando las medidas recomendadas para evitar los contagios?. Las fiestas multitudinarias, botellones, amén de los que se oponen a cualquier medida recomendada por las autoridades son protagonistas todos los días. ¿Son estas personas, podríamos llamar incívicas las causantes de los rebrotes cada día más numerosos, por todo el territorio nacional?

Aparte de las sanciones por no llevar la mascarilla en la calle, ¿existe la posibilidad de que las autoridades tomen la decisión de imponer penas más duras, incluso de carcel, para aquellas personas que organizan o acuden a saraos, fiestas o botellones sin respetar minimamente las recomendaciones sanitarias?.

Urgencia por regresar a la «nueva normalidad»

Otra cuestión que habria que considerar es si la urgencia por reflotar la economía nacional no llevó a las autoridades a una «desescalada» demasiado rápida.

Se confiaba, creo que en demasía, en que la llegada del verano supodría un retroceso en la efectividad del virus. Esta predicción no sólo no se ha cumplido sino que, por el contrario,  la letalidad y la facilidad de contagios ha sido la misma.

A pesar de que se insiste en no culpabilizar a la población, lo cierto es que parece que se han relajado bastante las precauciones para evitar los contagios. Nos podríamos preguntar ¿es ésta una causa de que los rebrotes sean cada vez más numerosos desde que finalizó el estado de alarma?. ¿La población no ha sido consciente de que la pandemia no se ha controlado, aún después de la finalización del confinamiento?.

Algunas cuestiones adicionales serían: ¿Ha sido precipitada la movilidad de ciudadanos desde las regiones más afectadas a las que no lo han sido tanto?. ¿Se debería haber evitado, este verano, el movimiento libre de población entre los puntos de España más afectados y los que no lo han sido tanto?. Quizás la pregunta más incomoda seria si la inmigración incontrolada a nuestras cosas de poblaciones procedentes de países con muy poco control sanitario ¿ha tenido algo que ver con el rápido crecimiento de la pandemia en nuestro país?.

Sistema autonómico de España

Otra de las cuestiones más repetidas en los últimos días está referida a la organización territorial y administrativa de nuestro país. La organización nacional resultó ser más efectiva en el control de los afectados por la pandemia. Y estos resultados se han repetidos en los países de nuestro entorno en los que se ha repetido un patrón organizativo nacional.

En España por contra, la excesiva influencia de los poderes autonómicos difuculta enormemente la coordinación nacional e, inclusive, el seguimiento de la pandemia. Para colmo, no se han seguido criterios unificados en cuanto a la realizacion de test en cada uno de los entes autonómicos. Esta descentralización que existe en nuestro país no ayuda en nada a controlar éste tipo de catástrofes sanitarias.

Tenido ésto en cuenta, ¿puede haber contribuido esta deslocalización de la administración pública en España al avance de la pandemia y al crecimiento incontrolado de rebrotes por todo el territorio?. Se podría pensar que si en algunas regiones la incidencia del covid-19 ha sido más intenso que en otras, esto puede venir dado por el descontrol que supone 17 autonomías cada una con sus propios protocolos sanitarios.

Una pandemia paralela: la desinformación

La desinformación que se ha producido en las Redes Sociales tanto durante el estado de alarma y confinamiento como actualmente con los rebrotes que se están produciendo en los distintos puntos de la geografía nacional ha sido una constante.

La mala gestión tanto del ejecutivo nacional como de los distintos gobiernos autonómicos desde que se tuvo noticia de los primeros casos de covid-19 así como todas y cada una de las medidas contradictorias que se han tomado durante éstos últimos meses ha sido un caldo de cultivo idóneo para los fabricadores de falsas noticias.

Todo ello unido al colectivo de «libertarios» que cuestionan cualquier información oficial  y/o científica que pueda ofrecerse a través de los medios de comunicación así como la oposición a adoptar cualquier recomendación sanitaria, han creado un estado de desconfianza en incertidumbre que ha calado rápidamente entre la sociedad española.

Cierto es que la nula credibilidad de los datos ofrecidos por el actual ejecutivo nacional ( o cualquiera de los autonómicos ) así como las contradictorias opiniones que se han venido dando por parte de fuentes científicas o pseudocientíficas han creado una enorme confusión.  Pero, a pesar de todo, siguen acercandose más a la realidad que la proporcionada por todo este universo de «opinadores» repartido entre las diferentes redes sociales -que, por cierto, la mayoría de ellos recurren al anonimato para  poder desorientar de una forma supuestamente impune-.

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