Me gustaría compartir hoy en mi blog una reflexión a propósito del resultado de las elecciones en Italia. El ascenso de lo que las instituciones progresistas europeas han dado en calificar como «extrema derecha» se han hecho con la mayoría absoluta en el parlamento italiano. Esto, seguramente tendrá su eco en la Unión Europea y en los países que la conforma. Al menos, para mí, no existe menor duda de ello.

Ahora bien, la pregunta que cabe hacerse es: ¿cuál será la reacción de los burócratas de la UE tras proclamarse el resultado de las elecciones italianas?. ¿Incluirán a Italia dentro del frente de naciones rebeldes que no aceptan someterse al dictado progresista impuesto por Europa?.

En cuanto a la primera cuestión, ya se ha visto la reacción de alguno de ellos y, para mí, podrían calificarse casi como totalitarias. Dice muy poco de la Unión Europea. Estoy convencido de que las cosas han llegado a un punto tan irracional que las sociedades en Europa están reaccionando a lo que aquí en España se ha dado en llamar Agenda 2030.

Lo cierto, es que la UE se ha convertido en una gigantesca organización de burócratas. Una clase privilegiada que pretende imponer a una hoja de ruta que está en confrontación con la misma supervivencia de la sociedad occidental. No sería descabellado afirmar que las democracias europeas han colapsado a manos de una casta política con demasiados privilegios y un enorme grado de mediocridad. Y de aquellos polvos, estos lodos.

No creo que haya que tener miedo a los gobiernos conservadores. En la práctica han demostrado que son capaces de poner orden al caos provocado por los regímenes progresistas que llevan dominando el continente durante bastantes años. Quizás sean más necesarios que nunca, dadas las circunstancias. No deben provocarnos tanto temor, al menos yo opino esto, que cuando llegaron al poder las socialdemocracias y ese nocivo y hasta siniestro neo-comunismo.

Se presenta un panorama bien diferente en Europa para los próximos años. Y sin duda, los partidos progresistas reaccionarán ante este mandato de los ciudadanos de la única forma que dominan a la perfección: con la demagogia y la violencia.

Vamos a ser espectadores, creo, de un cambio de rumbo en Europa que a saber a donde nos conduce: bien hacia una regeneración de los valores europeos o hacia un colapso definitivo de las democracias occidentales.

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