Llame usted en unos minutos, todos nuestros operadores están ocupados

Llame usted en unos minutos, todos nuestros operadores están ocupados

Ponerte en contacto con cualquier oficina de la administración pública, en el año de la pandemia, suele convertirse en un complicado galimatías que pone a prueba la paciencia de cualquiera.

El supuesto miedo a los contagios ocasiona que, aún cuando las oficinas de lo público permanezcan abiertas, estará limitado el acceso a ellas con un estricto control en la entrada. ¿Que necesitas hacer alguna gestión?, pues tendrás que poseer algún tipo de poder clarividente que prediga cuál será la gestión que necesitarás y la fecha aproximada en la que la vas a requerir. ¡Por pedir que no quede!, ¿necesitas una cita previa? ¡claro que si!, pero por regla general, te la darán como mínimo en un plazo de una o dos semanas si tienes suerte, lo normal es que estemos hablando ya de meses.

Me pregunto si el gabinete de crisis del señor Sánchez previó que este colapso acabaría por ser una realidad que complicaría la vida a los honrados ciudadanos del reino de España.

¿Existen más opciones?, ¡pues claro de si!: cita telefónica. En el caso que la centralita te permita acceder a un operador que pueda atenderte; para los más optimistas: en ocasiones se convierte en misión imposible. Pueden darse dos situaciones: que te vayan enviando de un teléfono a otro hasta que, al fín, algún buen funcionario se apiade de ti y tenga la cortesía de impedir que te sigan mareando poniendo fin a la llamada sin más explicaciones. Una segunda opción seria que una agradable funcionaria -que habitualmente son mujeres- haga como que atiende tu petición. Ya, más tarde, te darás cuenta de que el trámite no se ha realizado, quedando en tu mente la sospecha de que te han ignorado. Asombrado (o indignado) por semejante despropósito no te quedará otra que iniciar de nuevo tu recorrido por este laberinto administrativo hasta que, al fin consigas tu propósito.

A todo esto, habrá que presuponer que la oficina pública en la que habitualmente se atendían estos trámites aún esté operativa. Y resulta, en una rápida inspección en Internet, que muchas de ellas se están cerrando y re-centralizándose en otras localidades por lo que, para como de males, en la era de la Informática e Internet, te surgirá una nueva obligación: la de trasladarte a otra localidad. Será como una piedrecita más en tu zapato.

Como decía un guasón: ¡España va bien! … lo que no dijo es qué es lo que va bien o hacia donde se dirige. Querido contribuyente, ya desde tiempos de Larra con su: ¡vuelva usted mañana!, la cosa no parece haber mejorado en absoluto ni estar preparada para afrontar situaciones como la generada por el COVID-19. Así que armese usted de paciencia y llame en unos minutos … ¡todos los operadores están ocupados!.

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