A pesar de lo popular que nos resulta la frase, y mucho más habitual su sentido peyorativo. Sin embargo, ¿nos hemos detenido alguna vez a pensar si esta vasija de cerámica es tan simple como imaginamos?.

En realidad, mi objetivo iniciar era analizar el origen de la frase que, en muchas ocasiones, va dirigida con una intencionalidad despectiva u ofensiva contra alguien o algo. Para mi sorpresa, tras este humilde objeto tan familiar hay estudios de especialistas universitarios que tratan de explicar el por qué enfría el agua.

Lo que despierta mi admiración es cómo aquellas generaciones que no contaban con la tecnología y las comunicaciones que disfrutamos hoy en día se dieron cuenta de que era una buena forma de mantener fresca el agua. Ahora bien, recientemente dos profesores de química de la UPM han trabajado para dar respuesta a esta pregunta.

En realidad este proceso tan cotidiano responde a las leyes de la física. Así, es posible formularlo mediante ecuaciones diferenciales. A pesar de lo que muchos podrían pensar, no son nada triviales. Para muestra, un botón, tal y como se puede apreciar en la siguiente imagen.

Sencillamente, el botijo absorbe el calor de la evaporación del agua, lo que ocasiona que ésta vaya perdiendo temperatura progresivamente. Obvio que en lugares con mucha humedad este proceso no funciona, puesto que la evaporación en mínima. Además otro detalle a tener en cuenta es su color. Para maximizar el proceso es mejor que sea blanco dado que, de esta forma, absorberá muy poca radiación solar.

A partir de ahora pensaréis mucho más eso de que ser más simple que un botijo no es algo trivial ¿no os parece?.

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