Origen de la fiesta de halloween

Origen de la fiesta de halloween

La conocida fiesta de Halloween data de los tiempos de los pueblos Celtas, quienes conmemoraban el final de la recogida de la cosecha con una ceremonia. Una fiesta que, generalmente, tenía lugar a finales del mes de octubre, fue bautizada con la palabra Samhain, que venía a significa el final de la época estival. Durante la celebración despedían al dios Lugh ( el dios que representaba al Sol ).

En la época del año en el que los días cada día se hacían más cortos, los pueblos celtas, al igual que otras muchas civilizaciones, creían que las almas de los fallecidos regresaban al mundo de los vívos. Se predendías que estas almas estraviadas encontraran el camino de la luz y su descanso junto al dios Lugh. Para ellos se les dejaban, a las puertas de las casas, ofrendas en forma de comida o dulces y encender velas.

La Iglesia Católica trató de cristianizar esta fiesta, arraigada en tierras ocupadas antaño por pueblos celtas como Irlanda, Inglaterra o Escocia. Como parte de éste esfuerzo sustituyo ésta celebración de Samhain de la «vispera de todos los santos» con la palabra halloween.

Una fiesta que llegó a tierras americanas de la mano de los inmigrantes irlandeses, se ha popularizado en los últimos años, haciendola casi universal y celebrada también en muchos paises latinos, como España.

Una celebración que cuenta con más de tres milenios de historia, llegados matizados por la cultura cristana, desde los pueblos Celtas. Es España se interrelaciona con los espíritus en un sin fin de tradiciones como las meigas o la Santa Compaña de Galícia. Ya desde el siglo XVIII, los niños portaban lámpara durante la noche y visitaban las casas pidiendo comida.

En pueblos de Castilla, las casas eran decoradas con calabazas en las que se le hacían agujeros para simular una cara. Después se le introducía una vela  de forma que se pudieran invocar a los espíritus de los fallecidos.

En pueblos madrileños, se celebraba esta noche vistiéndose de negro y tocando una campanilla  hasta la madrugada. Además se llevaban luces a los cementerios que sirvieran para guiar a las almas extraviadas  y se limpiaban las lápidas de las tumbas.

Ritos, como vemos, muy comunes a como se celebraba en épocas más primitivas y siempre con el denominador común del recuerdo a los fallecidos e intentar guiar a las almas perdidas.

No Comments

Post a Comment