Caminando por la avenida de la Bajamar, no he podido evitar comparar el pasado, representado por el vaporcito varado en la orilla del Guadalete, con los modernos catamaranes que prestan servicio de transporte de viajeros entre El Puerto de Santa María y Cádiz.

Tengo entendido que dentro de pocos días se cumplirá el aniversario de aquel aciago día en el que el vaporcito se sumergió bajo las aguas del puerto de Cádiz, tras sufrir un accidente. Seguramente fue el fin de una época. En el naufragio quedaría condenado al olvido uno de los símbolos de la localidad portuense. Protagonista de letrillas de carnaval y alguna que otra película en blanco y negro.

En más de una ocasión he oído proyectos para recuperar la embarcación y ponerla de nuevo en valor. Primero se propuso que volviera recorrer las aguas de la Bahía. Otras reivindicaron su rehabilitación a fin de instalarlo en alguna calle o glorieta como homenaje a su memoria. Incluso el crear en su interior un centro de interpretación. Ultimamente se ha organizado algún que otro evento con la finalidad de recaudar fondos para su restauración.

Sin ánimo de ser agorero, me temo que poco le queda que hacer al vaporcito. Como mucho quedar en la memoria de aquellos que viajamos en él y lo vimos surcar las aguas del río Guadalete desde el muelle de San Ignacio. Su estado actual invita a ponerse en el peor de los escenarios posibles. Y en tanto, se sigue discutiendo cuál es el proceder más oportuno.

Hace unos días hice una fotografía interesante. Una comparación entre pasado y presente, tomé un primer plano del vaporcito en el momento en el que navegaba el catamarán por el río.

catamarán por el río frente al varadero en el que se encuentra el vaporcito
catamarán por el río frente al varadero en el que se encuentra el vaporcito

Quiero terminar compartiendo una galería de fotos del estado que presenta en la actualidad en el varadero ubicado en la ribera del río Guadalete.

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