Patrimonio perdido

Patrimonio perdido

Es difícil de entender cómo se pudo perder la ermita ubicada en la Puerta de Jaén. Quizás por la desidia de las autoridades de aquel tiempo, que encontraron otras prioridades antes que conservar el patrimonio marteño. Lo cierto es que muchos rincones de Martos ahora solo viven en la memoria de los más ancianos o de los que tuvieron la fortuna de conocerlo.

Se conservan pocas fotografías de la ermita. Algunos testimonios hablan de su demolición, y de que un ciudadano alemán se interesó por comprar la fachada de aquel pequeño templo. Quién sabe a donde habrá ido a parar. Lo que es cierto es que ya no se encuentra en Martos. Por desgracia, no ha sido el único patrimonio cultural e histórico que se ha perdido en la ciudad de la Peña.

Afortunadamente, parece que en las actuales autoridades tuccitanas ha surgido una sensibilidad por rescatar del pasado la herencia arquitectónica de la ciudad, restaurándolas y preservándolas. Es ahora responsabilidad de las nuevas generaciones cuidar de la historia local, transmitiéndola a sus hijos y nietos. Es el momento de tomar conciencia del valor de estos viejos edificios que cuentan una historia: cómo vivían, cómo pensaban, qué sentían las personas que habitaron en Martos en aquellos días. Narran el porqué decidieron levantarlas y qué pretendían transmitir a través de ellas.

Aquellos que no recuerdan su pasado, están condenados a repetirlo.

Jorge Agustín Nicolás Ruíz de Santayana

Parafraseando a Jorge Agustín Nicolás Ruíz de Santayana: «aquellos que no recuerdan su pasado, están condenados a repetirlo«. Una frase nos recuerda la importancia de conservar y estudiar nuestra historia, así tendremos conciencia de nuestra identidad, de lo que somos, de la cultura y tradiciones que nos hemos heredado, y lo más importante, de saber legarlas a nuestros hijos y nietos.

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