Plagas en el año 2020

Plagas en el año 2020

El 2020 pasará a la historia por ser un año atípico en el que el protagonismo lo tuvieron una sucesión de enfermedades que han llevado a la muerte a millones de personas en todo el mundo.

Apenas a unas semanas de su comienzo, y a pesar de las insistentes advertencias de las autoridades sanitarias mundiales, ignoradas sistemáticamente por muchos gobiernos, el impacto del covid-19 en el mundo ha sido devastador. Sus consecuencias no han hecho más que empezar: ya se está haciendo sentir un incremento del desempleo unida a una recesión económica sin precedentes.

La situación invita a pensar a los más paranoicos que, más que un desafortunado accidente de consecuencias globales, la actual situación responde a un ataque intencionado y dirigido, aunque no sabría precisar ni por quién ni por qué.

Sin apenas haber tenido tiempo para retornar a una normalidad en nuestras vídas, otra amenaza se cierne sobre la población. Un significativo número de afectados por el llamado virus del nilo, transmitido por los mosquitos, amenaza con provocar otra oleada de muertes.

Dado que estamos en la época del año en el que el calor y la humedad son las condiciones óptimas para el incremento de las poblaciones de éstos insectos, nos quedan por delantes al menos dos meses de riesgo de contagio.

De nuevo, habría que preguntarse cómo esta enfermedad ha llegado a Europa. Enfermedades erradicadas en el continente desde hace mucho tiempo  están regresando, junto con otras completamente desconocidas. Esta coyuntura coincide con la llegada masiva a nuestras costas de inmigración ilegal procedente del continente africano. Además de una tragedia humanitaria promovida por máfias sin escrúpulos que alientan el tráfico humano, esta avalancha de personas podrían convertirse en una amenaza real a un nivel sanitario. ¿Cabría pensar en una correlación causa – efecto?

Nos quedan por delante unos años dificiles. Queda por ver cómo se verán afectadas las generaciones más jóvenes y cuál será el futuro que se van a encontrar. Personalmente pienso que el viejo continente se encuentra en una encrucijada histórica que amenaza su supervivencia.

 

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