Planchas de carbón

Planchas de carbón

Voy a dedicar éste artículo a recordar aquellos tiempos en los que la electricidad en casa, incluso el agua corriente en el grifo de la cocina, era un lujo que tal vez podrían permitirse sólo unos pocos privilegiados. Cosas tan habituales como los electrodomésticos que para nosotros son ahora habituales y casi diría que imprescindibles, en aquellos días eran sencillamente ciencia ficción.

La plancha en aquellos tiempos era simplemente un trozo de metal -quizás con un asa– que debía de ser contínuamente calentado en el trébede de la lumbre para planchar la ropa. La desventaja de éste sistema es que era necesario calentarla contínuamente. Una enorme innovación llegó con estas planchas que poseían un pequeño depósito en el que se introducían brasas que permitía que la plancha mantuviera el calor por mucho más tiempo.  Uno de los elementos más característicos de estas planchas  era una entrada para el aire, imprescindible para que la temperatura de la plancha no descendiera.

A pesar de la innovación y de la gran aceptación que tuvo en su época, este modelo también tenía bastantes desventajas. Particularmente el hollín que se le adhería al metal acababa inetivablemente en la ropa.

Este modelo, parece ser, llegó importado a Europa desde China en el siglo XIX. Su uso por los chinos, parece ser, que está ya documentado que se usaba para alisar la seda allá por el siglo IV.

A pesar de todo, la primera plancha eléctrica apareció en 1882, aunque su popularización no se produjo hasta décadas más tarde.

Observando esta enorme plancha, es fácil darse cuenta de lo dificil que era la vida de aquellas amas de casa del siglo XIX y principios del XX.

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