privilegios extraordinarios de la clase política española
privilegios extraordinarios de la clase política española

No es, aparentemente, demasiado difícil concluir que España se ha transformado en una partidocracia, no hablaré de democracia porque no lo es, ni siquiera meritocracia. Una clase privilegiada, cada vez más amplia, que gozan de beneficios que bien podrían ser calificados como inmorales. El sistema político se está degradando rápidamente y el coste que le supone al ciudadano sostener el entramado de intereses creados cada día es más insoportable. Es necesario mantener el funcionamiento de demasiadas administraciones.

En los tiempos que corren, se me hace incomprensible los privilegios que gozan quienes tienen la suerte o habilidad de colarse en este entramado de la política, a menudo con conductas serviles hacia el cacique de turno.

Ya no hablaré de las injustificables subidas de sueldo que regularmente se aplican. Tampoco de los inmorales gatos en dispositivos móviles, mientras que la población, en general, ve cada vez con más dificultad llegar a fin de mes. Vehículos oficiales, pensiones vitalicias son algunos ejemplos de la privilegiada vida de la que disfrutan. Y, por s, requieren de un ejército de asesores, dado que aparentemente son incapaces de ejercer por si mismos las responsabilidades para las que han sido elegidos.

Muchos de estos ni pueden demostrar una vida laboral. Desde primera hora han escogido dedicarse al oficio de político sin poseer, en más casos de lo que debería ser deseable para una nación moderna, de la experiencia y conocimientos necesarios. La mediocridad se ha hecho un hueco frente a la excelencia en este país.

Para colmo se permiten legislar apoyados en una ideología particular en lugar del sentido común más elemental. De esta manera, están poniendo en marcha legislaciones cada vez más absurdas y disparatadas.

Ni siquiera los partidos surgidos en los últimos años y que han llevado en su ideario una regeneración institucional que acabe con el actual estado de las cosas, han resistido la tentación. De hecho, es fácil que se vean arrastrados por todos estos privilegios, aun cuando, de la manera más hipócrita y desvergonzada, siguen afirmando en los medios públicos que esto no va con ellos.

En fin, estaréis de acuerdo conmigo, que España está viviendo tiempos oscuros, quizás mucho más que otras épocas del pasado sigo, aunque parezca que no es políticamente correcto afirmar este extremo. Lo que es evidente, es que no parece que pueda mantenerse por mucho tiempo más. ¿Qué ocurrirá entonces?. Esa es la pregunta que se hacen cada día más ciudadanos.

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