Relato de un atardecer en la playa

Relato de un atardecer en la playa

Estoy sentado en la arena sumergido en mis pensamientos, mientras mantengo la mirada fija en el horizonte. El va y ven de las olas rompiendo contra el espigón me ayuda a relajarme. Realmente lo necesitaba. El día ha sido demasiado estresante. La suave brisa de la tarde se va volviendo viento mientras que el sol, lentamente, se va deslizando hacia su ocaso. El ambiente se impregna de un aroma que no me es desconocido, agradable, aunque no soy capaz de reconocerlo.

A pesar de que hay personas a mi alrededor, me siento solo. Bien pensado, necesito estarlo. Necesito encontrar ese silencio, esa tranquilidad que el día me negó una vez tras otra. Especulo con la posibilidad de si a los que se encuentran a mi alrededor les ocurrirá lo mismo. Tal vez cada uno de los que estamos allí nos encontramos dentro de una esfera propia que nos impide comunicarnos con los demás. Unos pasean a la orilla del mar, otros juegan con sus hijos en la arena, algunos solamente caminan sin llegar a ningún lado simplemente por que no desean alcanzar su destino, están bien donde están.

El atardecer me invita a reflexionar sobre los acontecimientos de la jornada. Poco a poco se va oscurenciendo. Acude a mis sentidos una sensación de frio. Aún así, no me muevo de donde estoy. Juego con mi cámara, esperando captar con ella ese horizonte en el que llevo esperando ya un buen rato. Será un bonito recuerdo. Algo con el que recordar esté día en algún momento futuro. Ajusto los controles esperando que, en el instante justo, sea capaz de registrar esa fotografía única e irrepetible en éste rincón de la Bahía de Cádiz.

Al fin he conseguido vaciar mi mente de pensamientos. Me siento extraordinariamente bien. Mi deseo que esta sensación de paz nunca acabe. Miro a mi alrededor. Las personas que me rodeaban casi se han difuminado en la penumbra. Sólo son sombras. Pero, ¡a quien le importa!. Ahora me centro en disfrutar de éste momento de serenidad. Acuden a mi recuerdos de ésta playa de la Puntilla. Era muy pequeño cuando, de la atenta mano de mi madre, descubrí por primera vez el mar. Eran otros tiempos, muy felices sin duda.

Llevo un buen rato esperando y creo que ha llegado la ocasión que aguardaba. El sol, entre las nubes, a punto de esconderse tras el horizonte, muestra un paisaje verdaderamente hermoso. Es la oportunidad de tomar esa foto por la cuál había venido a la playa. Este breve lapso de tiempo no sólo quedará grabado en la memoria de mi cámara, también en mi memoria. Me levanto y me zafo de la arena que ha quedado adherida en mis pantalones.

Ahora llega el turno de recogerse en casa hasta mañana. Volveré a mi rutina diaria. A mi trabajo. A conversar con mis compañeros, con los amigos. Pero esta oportunidad de reencontrarme a mi mismo me acompañará en mi recuerdo para siempre. El sol ya ha desaparecido. En mi retorno, empero, no voy solo. Me acompaña la luna y me sigue mi sombra.

atardecer en la bahía de Cádiz
atardecer en la playa de la puntilla
esperando el atardecer en el puerto de santa maria

1 Comment

  • Tinta en las olas

    diciembre 27, 2020 at 7:03 pm Responder

    Que bien sienta sentarse en la playa al atardecer, parece que todo se queda quieto excepto el agua. Fantásticas las fotos. Saludos.

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