Tranvía de San Fernando
Tranvía de San Fernando

Me atrevería a decir que el tranvía de San Fernando y toda la infraestructura que le acompaña es otro ejemplo más de esa falta de planificación y un despilfarro gratuito de los recursos públicos. Un proyecto que, no dudo que sea bienintencionado, pero parece estar condenado al fracaso. No es el único caso, por desgracia. Ahí tenemos al tranvía de Jaén. Otro de esos proyectos que yo me atrevería a calificar de absurdo, que ha consumido una desproporcionada cantidad de dinero y que, según parece, no tiene visos que ningún ciudadano vaya a parte alguna subido en él. Por lo menos en un futuro cercano.

Llevo ya casi tres meses esperando experimentar en carne propia el recorrido en el tranvía gaditano. Y todo han sido demoras. Se anunció que estaría operativo por el mes de julio de este pasado verano. Después para los primeros días de septiembre, momento en el que se efectuarían las últimas pruebas. Estamos a punto de iniciar el mes de octubre y parece poco probable que vaya a haber novedades. Y así, durante ya no sé cuantos años. Quien lo desee puede asistir como espectador del esperpéntico espectáculo de verlo circular a lo largo del trayecto que separa la estación de ferrocarril de Cádizo el apeadero de río Arillohasta Chiclana de la Frontera sin que se vea en su interior ningún pasajero. Quizás las autoridades competentes se vean obligados a hacerlo así si no quieren devolver, al menos eso dicen las malas lenguas, el dinero invertido por Europa en este inútil proyecto.

tranvía de la Bahía de Cádiz detenido en la estación de Cortadura
tranvía de la Bahía de Cádiz detenido en la estación de Cortadura

Se me vienen al la mente varias preguntas. La primera de ellas es ¿qué pasaría en España si las autoridades políticas responsables de proponer y dar luz verde a infraestructuras como estas no se les responsabilice del resultado?. Quiero decir, no estaría de más que la administración que promovió estos proyectos, las más de las veces con una sospechosa carga ideológica, se vean obligados a dar explicaciones que justifiquen este disparatado gasto público.

Otra cosa que me llama poderosamente la atención es: cuando aparentemente está todo preparado para ponerlo en servicio, hay que demorarse una vez más en cuestiones legales de naturalezas varias. ¿O no queda más remedio que hacerlo así?.

Ya por último, me gustaría preguntar a los expertos que realizaron el estudio de viabilidad, ¿qué podrían alegar a día de hoy que justifique lo que en su día opinaron que sería viable?. ¿No deberían responder ellos también ante la justicia por este despropósito?.

Sea como fuere, mucho me temo que el pequeño trenecito seguirá recorriendo un trayecto hacia ningún lado hasta que un día, de buenas a primeras, simplemente desaparezca.

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