Un puñado de mujeres consiguieron defender una fortaleza

Un puñado de mujeres consiguieron defender una fortaleza

Martos es una ciudad con una gran cantidad de acontecimientos históricos a sus espaldas. A causa de su estratégica situación como villa fronteriza durante la reconquista, en tiempos de Fernando III el Santo,  ocurrieron numerosos acontecimientos entre los ejercitos cristianos y los de los reinos musulmanes en Andalucía.

En uno de ellos, una mujer junto a sus damas, criadas y dueñas, defendieron con gran valentía la fortaleza de Martos del ataque y asedio del rey de Arjona: Mohamad Ben Alhamar ( en otras historias se habla del rey de Granada ).

Nuestra protagonista no es otra que doña Mencía López de Haro. Esta vizcaina, casada con el adelantado de la frontera y gobernador de la villa y Peña de Martos don Álvaro Pérez de Castro, defendió el castillo ante la ausencia de su marido, del intento de toma de la plaza por el rey musulman.

Se cuenta que elMohamad Ben Alhamar encolerizado por las conquistas del rey castellano y después de haber tomado Garcíez con unas tropas enroladas con soldados de Jaén, Granada y Baeza, quiso vengar la afrenta arrebatando la estrategica plaza tuccitana -recién tomada- al rey Fernando III.

Al saber de la ausencia del gobernador de la plaza, la cuál había quedado en manos de la condesa y su sobrino Álvaro de Meneses ( otras fuentes hablan de don Tello ) al mando de cincuenta caballeros, se dirigió enseguida a la villa seguido de un ejercito de caballeros que triplicaban al que pensaban que defendían el lugar.

Si siquiera sospechar de la amenaza sobre el castillo, Álvaro de Meneses emprendió una incursión sobre tierras musulmanas. En ésta situación de desamparo, se presentaron los musulmanes en Martos, cercando rápidamente la ciudad y la fortaleza que corona la Peña.

Lejos de amilanarse, la condesa ordenó que todas las mujeres vistieran ropajes de armas y ocuparan las almenas del Castillo. El engaño causó un gran desconcierto en el ejercito musulman que pensaba encontrarse el castillo sin desfensa alguna. Pero las mujeres no se conformaron con ésto sino que hicieron gala de un fervor guerrero lanzando piedras sobre el ejercito de Mohamed.

En pleno combate, quiso la suerte que regresaran los caballeros comandados por don Álvaro de Meneses los cuáles, tras algunos titubeos al encontrarse con la situación que se vivía la villa, y espoleados Diego Pérez de Vargas -que más tarde recibiría el sobrenombre de Machuca- se lanzaron en tropel sobre el ejercito musulman obligandole a abandonar sus propósitos de tomar la ciudad y optar por la retirada incapaces de hacer frente a la realidad que tenían delante.

Llegados de nuevo al castillo, don Álvaro de Meneses y sus caballeros quedaron muy sorprendidos por el heróico comportamiento de la condesa, doña Mencía y sus damas y criadas.

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