Una docena de lecciones que debí de haber aprendido hace mucho tiempo

Una docena de lecciones que debí de haber aprendido hace mucho tiempo

Lei hace años una interesante narración en la que el autor se cuestionaba lo interesante que sería nacer atesorando la experiencia de un hombre anciano. Desde luego de esta manera cometeríamos muchos errores que tienen un gran impacto en nuestras vidas. La realidad es bien distinta. Y sucede que más veces de las que quisieramos aprendemos lecciones fundamentales demasiado tarde. Al menos queda el consuelo de que ese traumático aprendizaje quede recogido en nuestra experiencia vital y no volvamos a tropezar de nuevo con en la misma piedra.

Hoy me gustaria compartir algo de esa sabiduría, recogidas en una sencilla frase, que por una u otra razón debería haber tenido muy en cuenta y que, por supuesto, no olvidaré. Muchas de ellas son extraordinariamente evidentes. Sin embargo, esa maldita confianza que prestamos con demasiada generosidad hace que las olvidemos con facilidad. Las consecuencias de esta desmemoria pueden conducirnos a vivir situaciones no demasiado buenas, aunque si aleccionadoras. Es muy probable que más adelante paguen justos por pecadores, pero conviene no olvidarlas jamás.

Es más habitual de lo que parece que las emociones nos jueguen una mala pasada. Las relaciones con los demás son complicadas. Ir de buena persona no es nada malo salvo cuando te enfrentas aquellos profesionales de la manipulación. De aquellos mismos que, sin ningún escrupulo, tratan de conseguir lo que quieren de nosotros gratis y, una vez conseguido, ya no nos conocen. ¿Alguien puede decir que nunca ha tenido que lidiar con algún individuo de esta calaña?. Y ¡ojo! son más numerosos de lo que cabria pensar.

Comparto con vosotros, a través de éstas imagenes, algunos consejos que a mi particularmente me han sido enormemente útiles.

No Comments

Post a Comment