pilar del arrabalejo
pilar del arrabalejo

Jaén es una ciudad de agua. Bajo nuestras calles corre una historia líquida que, durante siglos, definió la vida de nuestros antepasados. Hoy nos detenemos ante uno de los testigos más fieles de ese pasado: el Pilar del Arrabalejo.

Muchos pasan por delante a diario. Pocos conocen su verdadero peso histórico. Este no es un simple abrevadero; es una obra maestra de la ingeniería renacentista y un símbolo de la expansión de nuestra ciudad.

El origen: la sed de un barrio nuevo

Para entender este pilar, debemos viajar al siglo XVI. Jaén vivía un momento de esplendor. La ciudad crecía y desbordaba sus antiguas murallas medievales. Surgieron los «arrabales», barrios extramuros donde se asentaba la población. Uno de los más importantes fue el Arrabalejo.

Pero este crecimiento trajo un problema: la falta de agua. Los vecinos necesitaban abastecimiento y los animales, un lugar donde beber.

El arquitecto: la mano de Alonso Barba

El Cabildo de Jaén atendió una súplica urgente en 1573. Los vecinos del entonces llamado Arrabal de la Puerta de Baeza exigían agua para subsistir. El corregidor de la ciudad, el licenciado Gómez del Castillo, autorizó la obra ese mismo año. Para garantizar la excelencia del proyecto, las autoridades recurrieron a Alonso Barba. Este maestro, leal discípulo y posterior sucesor de Andrés de Vandelvira en la Catedral, asumió la dirección intelectual y el diseño de las trazas.

Barba proyectó una estructura monumental de tres cuerpos horizontales para dignificar el simple acto de recoger agua. Sin embargo, él no labró la piedra con sus propias manos. Los documentos de archivo señalan a Miguel Ruiz de la Peña como el cantero ejecutor material de la fuente. Ambos artífices lograron finalizar los trabajos en 1574. Coronaron el conjunto con un jarrón de piedra y una inscripción solemne que aún hoy recuerda a los «muy ilustres señores» que mandaron levantar esta joya hidráulica.

Su propósito y papel en la ciudad

El Pilar del Arrabalejo respondió a una necesidad vital de una Jaén en plena expansión. A mediados del siglo XVI, el crecimiento demográfico desbordó el recinto amurallado y consolidó el Arrabal de la Puerta de Baeza. Sus habitantes, lejos de los manantiales intramuros, exigieron al Cabildo una solución para su subsistencia.

La fuente cumplió una doble función estratégica gracias a su inteligente diseño:

  1. Abastecimiento humano ordenado: Alonso Barba ideó una solución higiénica avanzada. Creó un pasillo trasero exclusivo para las personas. Así, aguadores y vecinos accedían directamente a los caños para llenar sus cántaros sin entrar en contacto con el abrevadero ni con las bestias.
  2. Nodo logístico para el transporte: Su ubicación en la actual calle Millán de Priego resultaba clave. Al situarse junto a una de las vías de acceso principales y cerca de la antigua muralla, servía como parada obligatoria para arrieros, ganaderos y comerciantes. Sus bestias bebían en la gran pila rectangular tras largas jornadas de viaje antes de entrar o salir de la ciudad.

El agua, proveniente del inagotable Raudal de la Magdalena, convirtió este rincón en un hervidero social. El pilar no solo apagaba la sed; vertebraba la vida del barrio, organizaba el tránsito de mercancías y actuaba como punto de encuentro entre la ciudad medieval y los nuevos arrabales renacentistas.

Curiosidades: el lagarto y la piedra

Si te acercas al pilar, notarás detalles que hablan de su historia. Aunque ha sufrido restauraciones (especialmente a mediados del siglo XX por el arquitecto Francisco Prieto-Moreno, quien reordenó la plaza), conserva su esencia.

El dato curioso: Fíjate en el escudo y las inscripciones. La leyenda popular vincula este pilar con el famoso Lagarto de la Magdalena. Al estar alimentado por el mismo caudal donde, según el mito, vivía la bestia, los vecinos antiguos decían que el agua traía la «esencia» del dragón. De hecho, la iconografía del lagarto aparece recurrentemente en la heráldica de las fuentes de la época para indicar la procedencia del agua (el manantial de la Magdalena).

¿Por qué es importante hoy?

El Pilar del Arrabalejo no es solo un adorno urbano. Representa la capacidad de Jaén para dominar su orografía y sus recursos naturales. Alonso Barba trajo el agua, el bien más preciado, y la convirtió en monumento.

La próxima vez que pases por el Arrabalejo, detente un segundo. Escucha el agua. Estás oyendo la misma melodía que escuchaban los giennenses hace 450 años.

pilar del arrabalejo
pilar del arrabalejo
primer plano de la fuente jienense
primer plano de la fuente jienense
caños y pilares de la fuente
caños y pilares de la fuente

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