Hermandad del Resucitado
Hermandad del Resucitado

La Hermandad del Resucitado ocupa un lugar singular en la Semana Santa de El Puerto de Santa María. Su historia no arranca en siglos lejanos, sino en la iniciativa cofrade de la ciudad a finales del siglo XX. Esa juventud no le resta valor. Al contrario. Define su personalidad. La corporación nació como Asociación Parroquial el 28 de diciembre de 1995, bajo el impulso del reverendo Manuel Sánchez Mallou. Surgió de la unión de dos grupos de jóvenes cofrades portuenses, La Sentencia, vinculada a la parroquia de San Francisco, y Silencio y Desprecio de Herodes, grupo de la Cruz de Mayo. Adolfo Ortega, entonces presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, favoreció aquella convergencia. Desde el primer momento, la nueva entidad quiso dar forma estable al culto y al testimonio público de la Resurrección en la ciudad.

Esa raíz explica bien su identidad. La hermandad nació joven, pero no improvisada. Muy pronto articuló vida interna, formación y presencia pública. En 2000 alcanzó la erección canónica como hermandad, y con el tiempo consolidó un patrimonio propio y una fisonomía reconocible dentro del panorama cofrade portuense. Su trayectoria reciente confirma esa madurez. En 2025 celebró su XXV aniversario fundacional con una exposición conmemorativa sobre su historia, su patrimonio y su evolución. En 2026 volvió a procesionar desde la Basílica Menor de Nuestra Señora de los Milagros con más de 250 hermanos, signo claro de arraigo y continuidad. La Hermandad del Resucitado representa hoy una devoción plenamente integrada en la vida religiosa y cultural de El Puerto, y también un ejemplo de cómo una corporación reciente puede tejer memoria, patrimonio y sentido de ciudad.

Un origen joven, pero muy claro

La Hermandad del Resucitado nació en un contexto muy concreto de la vida cofrade portuense. No surgió por inercia ni por simple continuidad de una devoción anterior. Surgió por iniciativa de varios jóvenes que quisieron dar forma estable al anuncio pascual en El Puerto de Santa María. La corporación se fundó como Asociación Parroquial el 28 de diciembre de 1995, bajo el impulso del reverendo Manuel Sánchez Mallou. Aquel primer paso marcó el inicio de un proyecto nuevo dentro de la ciudad, con una vocación definida desde el comienzo: llevar al ámbito cofrade la celebración pública de la Resurrección de Cristo.

La nueva asociación no nació de un solo grupo. Nació de la unión de dos realidades juveniles ya activas en el mundo cofrade local. Por un lado estaba La Sentencia, vinculada a la parroquia de San Francisco. Por otro, Silencio y Desprecio de Herodes, grupo de la Cruz de Mayo. Adolfo Ortega, entonces presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, propició esa convergencia. Ese dato resulta clave para entender la personalidad de la hermandad. Desde su origen, la entidad reunió esfuerzos, sensibilidades y trayectorias distintas en torno a una misma idea: abrir un espacio propio para el Domingo de Resurrección en la Semana Santa portuense.

Aquel arranque juvenil no impidió una organización seria. La asociación mostró pronto un rumbo firme. La propia hermandad recuerda que desde los primeros años insistió mucho en la formación de los hermanos, con catequesis durante todo el año, y en la puesta en marcha de actividades religiosas, culturales y caritativas. Ese dinamismo inicial explica bien su posterior consolidación. El Ayuntamiento también lo ha subrayado al conmemorar su XXV aniversario fundacional, destacando el recorrido histórico, patrimonial y humano que la corporación ha construido desde 1995.

De la primera salida a la consolidación canónica

La nueva asociación dio un paso decisivo muy pronto. En 1996 salió por las calles de El Puerto con una imagen tallada por Ovando, escultor portuense, y con un paso adquirido a la Asociación Parroquial de la Clemencia de Jerez. La Hermandad del Nazareno cedió la mesa, mientras que los candelabros procedían de la parroquia de San Francisco. Aquel primer cortejo tuvo un valor fundacional. La corporación dejó de ser solo un proyecto ilusionante y empezó a ocupar un lugar visible en la Semana Santa portuense.

La evolución llegó con rapidez. En 1997 la asociación entendió que necesitaba una imagen titular propia para definir mejor su identidad. Por eso pidió bocetos a los imagineros sevillanos Jaime Babío y José Manuel Bonilla. La corporación eligió finalmente el proyecto de Babío. El 25 de enero de 1998 tuvo lugar la bendición de la nueva imagen de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado, que después recorrió la ciudad en un Vía Lucis. Ese mismo año la cofradía estrenó también un paso de mayores dimensiones, comprado a la Hermandad de la Exaltación de Jerez, e incorporó al conjunto un túmulo funerario y un olivo. Con esos elementos, la hermandad fijó ya una escenografía propia para expresar el misterio pascual.

Consolidación canónica

La afirmación jurídica de la corporación siguió ese mismo ritmo. En mayo de 1999 fray José Gabriel Rodríguez, párroco de la Prioral, inició los trámites para convertir la asociación en hermandad. Cuando Diego Valle Serrano asumió la parroquia en julio, continuó el proceso hasta su culminación. El 25 de febrero de 2000 monseñor Rafael Bellido Caro erigió la corporación como hermandad y aprobó sus estatutos. Desde entonces, la cofradía procesiona con hábito de nazareno. El propio Ayuntamiento recordó ese decreto en los actos del XXV aniversario fundacional celebrados en 2025, señal de la importancia que aquel momento tuvo en la historia reciente de la entidad.

Los titulares y la procedencia de sus tallas

La identidad de la Hermandad del Resucitado se apoya hoy en tres titulares que resumen bien su espiritualidad y su evolución histórica. El primero y principal es Nuestro Señor Jesucristo Resucitado. Le sigue Nuestra Señora de la Alegría. Completa la nómina titular Santa Ángela de la Cruz. La propia hermandad presenta así este conjunto devocional en su espacio oficial dedicado a los sagrados titulares, mientras que el Ayuntamiento ha recordado también esa triple advocación en los actos del XXV aniversario fundacional.

Imagen de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado

La imagen de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado procede del imaginero sevillano Jaime Babío Núñez. La corporación aprobó su encargo en cabildo extraordinario celebrado el 14 de julio de 1996, cuando aún era asociación parroquial. La talla se realizó en madera de cedro y representa a Cristo vivo y triunfante, avanzando hacia el pueblo con un gesto abierto que invita al seguimiento. La bendición tuvo lugar el 25 de enero de 1998 en la Iglesia Mayor Prioral, bajo la presidencia de Manuel Sánchez Mallou. Después, la nueva imagen recorrió las calles de la ciudad en un Vía Lucis que la hermandad señala como el primero celebrado en El Puerto. Su primera salida procesional como titular llegó el 12 de abril de 1998, Domingo de Resurrección. Años más tarde, en 2017, el propio Jaime Babío restauró la talla y la imagen volvió al culto en febrero de 2018. El Ayuntamiento, además, volvió a identificar en 2025 a Babío como autor del Resucitado.

Nuestra Señora de la Alegría

Nuestra Señora de la Alegría procede del taller del imaginero gaditano Luis González Rey. La hermandad aprobó su ejecución en cabildo extraordinario el 16 de marzo de 2003. La imagen recibió bendición el 4 de junio de 2005, ya en la etapa de la corporación como hermandad, y en los días siguientes protagonizó su primer triduo y un solemne besamanos. Su primera salida procesional tuvo lugar el 16 de abril de 2006, también en Domingo de Resurrección. La página oficial de la hermandad precisa que la dolorosa dejó de procesionar en 2011 por motivos económicos, aunque la corporación mantiene el propósito de recuperarla para la calle cuando las circunstancias lo permitan. El Ayuntamiento confirmó igualmente en 2025 la autoría de Luis González Rey sobre esta advocación mariana.

Santa Ángela de la Cruz

Santa Ángela de la Cruz responde a un origen distinto. No nació de un encargo directo de la hermandad, sino de la donación de un grupo de fieles que quiso impulsar el culto a la santa en la ciudad. La imagen es obra del imaginero sevillano Manuel Ramos Corona y recibió bendición en la Basílica Menor de Nuestra Señora de los Milagros el 8 de noviembre de 2014. La corporación solicitó además al convento sevillano una reliquia de la santa, que hoy acompaña a la imagen en un relicario donado por un hermano. En julio de 2017 Santa Ángela pasó a ostentar carácter de titular, después de la aprobación en cabildo y de la ratificación del Obispado de Asidonia-Jerez. Así, la hermandad completó un discurso devocional muy coherente: Cristo Resucitado como centro, la Alegría de María como eco pascual y Santa Ángela como modelo de santidad cercana y servicio cristiano.

Una hermandad que también ha construido patrimonio

La Hermandad del Resucitado no solo consolidó una historia devocional. También levantó, paso a paso, un patrimonio propio que hoy define su presencia en la calle. La propia corporación sitúa en 2011 el inicio del actual paso de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado. La carpintería salió del taller de Juan Antonio García Casas, en La Rambla, mientras que la talla del conjunto corresponde a autor anónimo y se ejecutó en Mairena del Aljarafe. La hermandad estrenó el frontal del canasto, los baquetones y las maniguetas delanteras en 2014, y completó la trasera en 2015. Ese proceso muestra una forma de crecer muy característica en la cofradía: avanzar sin romper el ritmo de sus posibilidades, pero sin perder nunca el horizonte de un conjunto digno y reconocible.

Ese patrimonio no se limita a la estructura del paso. La escena del misterio también ha ido ganando cuerpo con los años. La hermandad incorporó faldones de damasco rojo desde 2011 y configuró la composición principal con el Señor Resucitado en primer término, un túmulo funerario realizado en 2014 por Ramón Villar Juan y José Manuel Alonso Montes y un olivo que refuerza el sentido simbólico del conjunto. A ello sumó, entre 2015 y 2017, varios angelitos tallados por Manuel Ramos Corona para el canasto. No se trata de simples añadidos ornamentales. Cada una de estas piezas ha ayudado a fijar una estética propia, reconocible dentro de la Semana Santa portuense y coherente con el mensaje central de la hermandad.

Los últimos años de la hermandad

En los últimos años, además, la corporación ha dado un paso más al desarrollar un proyecto de misterio más ambicioso. En 2025 la hermandad estrenó la imagen de María de Cleofás, obra de Fernando Aguado Hernández, e integró así la tercera figura de un conjunto inspirado en el pasaje evangélico de San Marcos 16, 1-8. La propia hermandad explicó entonces que Aguado ya había realizado el Ángel Anunciador y María Magdalena, y que el proyecto continuará con María Salomé y dos soldados romanos. El Ayuntamiento confirmó esa misma línea en los actos del XXV aniversario, donde recordó que la procesión extraordinaria de agosto de 2025 ya mostró al Resucitado acompañado por el Ángel Anunciador, María Magdalena y María Cleofás. De ese modo, la cofradía no solo conserva patrimonio: lo amplía con una narrativa iconográfica cada vez más definida.

El XXV aniversario de la hermandad

La exposición conmemorativa del XXV aniversario dejó ver con claridad ese proceso de maduración. El Ayuntamiento señaló en julio de 2025 que la muestra “Una historia de resurrección” permitía recorrer la historia, el patrimonio y la evolución de la entidad mediante documentación fundacional, reliquias, insignias, bustos y el frontal del paso de misterio, entre otras piezas. Un año después, en la Semana Santa de 2026, el consistorio volvió a destacar nuevos avances materiales, entre ellos el dorado de parte del paso de misterio, una cartela con escena de Pentecostés y la restauración del juego de varas y del banderín de la Virgen. Todo ello confirma que la Hermandad del Resucitado sigue construyendo su patrimonio con una idea muy clara: unir culto, catequesis visual y presencia pública en un lenguaje cofrade propio.

Del XXV aniversario al presente

La Hermandad del Resucitado ha entrado en una etapa de clara madurez. Su historia ya no se mide solo por el impulso fundacional de 1995, sino también por la capacidad de conservar memoria, ampliar patrimonio y sostener una vida de hermandad activa durante todo el año. Esa realidad quedó muy visible en 2025, cuando la corporación celebró su XXV aniversario fundacional con un programa amplio y bien articulado. El Ayuntamiento abrió entonces la exposición “Una historia de resurrección” en el Centro Cultural Alfonso X El Sabio. La muestra reunió documentación fundacional, reliquias, insignias, bustos, imágenes secundarias del misterio y piezas del paso. No fue una simple recopilación de objetos. Fue una forma de presentar públicamente la evolución histórica, devocional y patrimonial de la hermandad a lo largo de un cuarto de siglo.

Ese aniversario tuvo además una dimensión cultual y pública muy marcada. La propia hermandad incluyó en sus actos conmemorativos el pregón del XXV aniversario y la presentación de una salve dedicada a Nuestra Señora de la Alegría, obra de Luis Manuel Rivero Ramos. Poco después, el 16 de agosto de 2025, la corporación celebró una salida extraordinaria desde la Basílica Menor de Nuestra Señora de los Milagros. El Ayuntamiento presentó aquella jornada como una cita especial para la ciudad y, al día siguiente, destacó la gran presencia de público durante todo el recorrido. La hermandad mostraba así algo más que capacidad organizativa. Mostraba arraigo real en la vida religiosa y emocional de El Puerto.

Desde el 2026 en adelante

La actividad de 2026 confirma esa misma continuidad. El 25 de febrero la corporación conmemoró sus veintiséis años como hermandad con una eucaristía en la Basílica. Ese mismo tiempo cuaresmal trajo también la presentación del cartel del Domingo de Resurrección de 2026, acto celebrado en el Palacio de Purullena, y una nueva campaña de donativos para las velas del paso, que la propia hermandad organiza por décimo año consecutivo. Son datos pequeños solo en apariencia. En realidad, revelan una vida interna estable, una relación constante con hermanos y devotos y una forma de entender la cofradía que va mucho más allá de la salida procesional.

También en la calle la hermandad mantiene su sitio propio. Para el Domingo de Resurrección de 2026, el Ayuntamiento volvió a situarla como la corporación que cierra la Semana Santa portuense, con salida desde la Basílica a las 10:15 y recorrido por el centro urbano. La página oficial de la hermandad siguió informando además de cultos, traslados y convocatorias durante la Cuaresma y la Pascua de 2026. Todo ello dibuja una corporación joven en comparación con otras hermandades históricas de la ciudad, pero ya plenamente consolidada. La Hermandad del Resucitado no solo anuncia la Pascua cada primavera. También sostiene, durante todo el año, una presencia cofrade viva, organizada y cada vez más reconocible en El Puerto de Santa María.

Una hermandad ya asentada en la ciudad

La Hermandad del Resucitado ha dejado atrás hace tiempo la condición de proyecto joven para convertirse en una realidad plenamente integrada en la vida religiosa y cofrade de El Puerto de Santa María. Nació en 1995, alcanzó la erección canónica en 2000 y, desde entonces, ha construido una trayectoria continua, con identidad propia, patrimonio en crecimiento y una presencia cada vez más firme en la ciudad. La conmemoración de su XXV aniversario fundacional en 2025, con exposición, actos públicos y salida extraordinaria, confirmó ese grado de madurez y de arraigo social.

Esa consolidación no se explica solo por sus salidas procesionales. Se explica también por su capacidad para mantener cultos, vida interna, iniciativa patrimonial y presencia pública durante todo el año. La propia actividad reciente de la hermandad y el seguimiento institucional del Ayuntamiento muestran una corporación activa, organizada y reconocible, que sigue ampliando su discurso devocional en torno a Nuestro Señor Jesucristo Resucitado, Nuestra Señora de la Alegría y Santa Ángela de la Cruz. En 2026, además, la ciudad volvió a situarla como la cofradía que culmina la Semana Santa portuense, señal clara del lugar que hoy ocupa dentro del calendario y de la memoria colectiva local.

La historia de esta hermandad demuestra que la juventud no está reñida con la solidez. Al contrario. En su caso, la juventud ha sido una fuerza fundadora. Con ella ha levantado una corporación con voz propia, con un patrimonio que sigue creciendo y con una forma muy clara de entender la presencia de la Pascua en la calle. La Hermandad del Resucitado no solo cierra cada año la Semana Santa de El Puerto. También proyecta, desde su realidad actual, una de las expresiones más vivas y mejor definidas de la religiosidad contemporánea de la ciudad.

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