La piscifactoría de Toruños forma parte del paisaje productivo y ambiental de El Puerto de Santa María. Se ubica en el borde del actual Parque Metropolitano Marisma de los Toruños y Pinar de la Algaida, junto al histórico Coto de la Isleta. El enclave combina marisma, esteros y caños mareales. Aquí, la actividad humana convive con un ecosistema de alto valor ecológico.
Las fuentes oficiales de la Junta de Andalucía y de la Consejería competente en materia de medio ambiente y pesca sitúan el origen de estas instalaciones en el impulso a la acuicultura marina durante el último tercio del siglo XX. La Bahía de Cádiz ofrecía condiciones idóneas. Contaba con tradición salinera, infraestructuras de esteros y conocimiento técnico local. La piscifactoría nació con un propósito claro: fomentar la cría controlada de especies marinas y apoyar la diversificación económica del litoral gaditano.
Origen y razón de su emplazamiento
El enclave de Toruños no se eligió al azar. La marisma proporciona agua salobre renovada por las mareas. Los antiguos esteros permiten regular caudales y niveles. El terreno llano facilita la construcción de balsas y canales. Además, la proximidad al núcleo urbano de El Puerto favorece la logística y la comercialización.
El Coto de la Isleta, tradicionalmente vinculado a usos agroganaderos y cinegéticos, marca el límite entre espacio natural y espacio productivo. La piscifactoría se integró en esa franja intermedia. No invade el corazón del parque. Aprovecha áreas transformadas con anterioridad por la actividad salinera.
La Junta de Andalucía promovió este tipo de instalaciones como complemento a la pesca extractiva. La sobreexplotación de caladeros exigía alternativas. La acuicultura ofrecía una respuesta técnica y sostenible si se gestionaba con rigor ambiental. Toruños se convirtió así en un laboratorio productivo en plena Bahía de Cádiz.
Función y usos: de la cría a la gestión ambiental
La piscifactoría de Toruños se dedica a la cría y engorde de especies marinas adaptadas a aguas salobres. Entre ellas destacan la dorada, la lubina y otras especies de interés comercial en el litoral andaluz. Las instalaciones emplean balsas conectadas a los caños mareales. El agua entra y sale según el ciclo de mareas. Este sistema reduce el consumo energético y respeta la dinámica natural.
La función principal consiste en producir alevines y ejemplares juveniles para su posterior comercialización o repoblación. En algunos periodos, las instalaciones también han servido como apoyo a programas de investigación y formación vinculados a la acuicultura y la gestión de esteros tradicionales.
El modelo combina producción y conservación. Los esteros actúan como filtros naturales. Favorecen la presencia de aves acuáticas y biodiversidad asociada. La actividad acuícola, bien planificada, no excluye el valor ecológico del entorno. Lo complementa.
Integración en el Parque de los Toruños
El Parque Metropolitano Marisma de los Toruños y Pinar de la Algaida se consolidó como espacio protegido y de uso público a comienzos del siglo XXI. La Agencia Pública de Puertos de Andalucía asumió la gestión del parque. Desde entonces, el entorno de la piscifactoría ha adquirido una dimensión recreativa y educativa.
Senderistas y ciclistas recorren pasarelas y caminos cercanos. Observan aves en los caños y esteros. La piscifactoría forma parte de ese paisaje cultural. Recuerda que la marisma no solo ofrece ocio. También genera recursos y empleo.
La planificación territorial ha buscado equilibrio. Mantiene la actividad productiva en áreas delimitadas. Protege zonas de alto valor ecológico. Regula usos para evitar impactos negativos. Este modelo responde a directrices autonómicas sobre gestión integrada del litoral.
Estado actual y perspectivas
En la actualidad, la piscifactoría de Toruños mantiene actividad vinculada a la acuicultura extensiva y semiintensiva, según la información disponible en registros oficiales andaluces sobre explotaciones acuícolas. Su escala no alcanza la de grandes complejos industriales. Opera en coherencia con el entorno natural.
El enclave conserva su estructura de balsas, compuertas y canales mareales. El paisaje combina láminas de agua, vegetación halófila y cielos abiertos. La instalación no constituye un elemento monumental en sentido clásico. Sin embargo, sí integra el patrimonio productivo contemporáneo de El Puerto.
La piscifactoría de Toruños refleja una etapa clave en la evolución económica de la Bahía de Cádiz. Representa la transición desde la salina tradicional hacia modelos de acuicultura adaptados al mercado moderno. También demuestra que el patrimonio no solo reside en palacios o iglesias. Vive en infraestructuras funcionales que dialogan con el territorio.
Quien recorra hoy los senderos del parque encontrará, junto al Coto de la Isleta, este testimonio de ingeniería discreta. Un espacio donde la técnica y la naturaleza comparten protagonismo. Un capítulo vivo de la historia productiva de El Puerto de Santa María.
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