Jaén guarda un relato que une fe y memoria. Lo llaman la leyenda de el abuelo de jaén. Nace en la Casería de Jesús, a la sombra del olivar. Un forastero pide cobijo. Un candil arde de noche. Al alba, la ciudad descubre a Jesús Nazareno. Desde entonces, el pueblo lo llama Abuelo.
La historia crece con la cofradía y con los Carmelitas Descalzos. El Camarín de Jesús abre cada día sus puertas. La Madrugada del Viernes Santo convierte las calles en un río de promesas. No hablamos sólo de un culto. Hablamos de identidad.
En este artículo recorro el origen, las versiones del hallazgo y el pulso actual del santuario. Te propongo una lectura por capítulos. Avanza conmigo. Escucha la voz del pueblo. Y entiende por qué Jaén vuelve siempre a su Abuelo.
Capítulo 1 · La casería y el forastero
Baja el sol sobre Puente de la Sierra. El olivar calla. La casería se recorta contra la sierra. Corre el año 1580, según la tradición. Llega un anciano. Camina polvo en los zapatos y hambre en la mirada. Pide techo. Los caseros abren la puerta. Sirven pan, aceite y agua. La hospitalidad manda.
Durante la cena, el forastero repara en un tronco enorme. Duerme en la lonja, listo para tallar el husillo del viejo molino de viga. El anciano sonríe. Dice que de esa madera nacería un Jesús perfecto. No pide dinero. Pide una habitación tranquila. Promete trabajar en silencio. Le acompañan hasta un cuarto. Cierra por dentro. La casa apaga el día.
La noche cae redonda. Nadie oye golpes ni sierras. Sólo el rumor del viento entre los olivos. Amanece. Los caseros llaman a la puerta. El forastero no contesta. Empujan. Dentro no hay anciano. En el suelo, sobre virutas, se alza una imagen de Jesús Nazareno. Rostro sereno. Cruz al hombro. La madera todavía huele a vida. La noticia corre por los pagos. El prodigio prende en la ciudad. La leyenda echa raíces.
Desde aquel día, la finca toma un nombre nuevo: Casería de Jesús. Queda a siete kilómetros al sur de la capital, en el corazón del olivar de sierra. Entre Puerto Alto, Otiñar y el Quiebrajano, la memoria del forastero aún late en cada cosecha. Quien visite la finca escucha la historia y mira el monte con otros ojos. Porque aquí, cuentan, empezó todo.
Capítulo 2 · La noche sin ruido
La casa se recoge. Los caseros apagan brasas y cierran postigos. El anciano se encierra con el tronco. Dejan pan, un cuenco de agua y un candil recién cebado. Él pide trabajar a solas. Ellos asienten. La puerta queda trancada. El campo calla.
La medianoche pasa sin golpes. No suena azuela. No cruje la encina. El viento roza los olivos y nada más. Los caseros velan un rato. Pegan el oído a la madera. No oyen rumor. Vuelven al camastro con el pulso inquieto. Afuera, el perro ni ladra. La luna baja, lenta.
Amanece. La luz entra por la rendija. Llaman. El forastero no responde. Empujan. La cerradura cede. Dentro no hay anciano. En medio del cuarto, sobre un lecho de virutas, se alza Jesús Nazareno. La madera aún huele a savia. El candil, consumido, deja una aureola en el suelo. Los caseros guardan silencio. Luego caen de rodillas.
La noticia corre por los pagos. Llegan vecinos. Alguien avisa a los Carmelitas Descalzos. Los frailes acuden desde San José. Toman la imagen y la llevan a su convento junto a la Puerta de Granada. Allí prende la devoción. Desde ese día, la finca recibe un nombre nuevo: Casería de Jesús.
Aún hoy, quien escucha la historia recuerda el detalle del candil. El cuarto cerrado. La noche sin ruidos. La imagen ya hecha al alba. Esa secuencia sostiene la fe popular y explica el cariño de la ciudad cuando nombra a su Nazareno como el Abuelo.
Capítulo 3 · El mulo y el muro (otra versión)
La molienda no se detiene. Es noche cerrada en la casería, junto al Puente de la Sierra. El rulo del molino gira. Los peones echan capachos. El mulo, dócil siempre, hoy tiembla. Resopla. Mira al tapial con fijeza. Nadie entiende el nervio. Nadie sospecha nada.
De pronto, el animal se encabrita. Lanza una coz seca. El muro cede. El tabique se abre como una puerta. Detrás aparece una estancia pequeña. Huele a aceite y a piedra húmeda. Dentro, sobre el suelo, brilla una lámpara. A su luz reposa una imagen de Jesús Nazareno, serena, completa, como recién llegada. Los hombres callan. Nadie se atreve a tocarla.
Acuden los caseros. Entran con el candil alto. Reconocen la sala oculta. Nadie la recordaba. La imagen los mira con mansedumbre. Uno se santigua. Otro trae una manta. La colocan a los pies de la talla. Afuera, el mulo se calma. Como si ya hubiera cumplido su aviso.
Al amanecer, corren la voz. Llaman a los Carmelitas Descalzos de San José. Los frailes llegan por el camino de la Puerta de Granada. Rezaron ante la imagen. Luego la trasladan al convento. Allí nace y crece la devoción. Desde entonces, la finca queda marcada por el hallazgo y por su molino de viga. La memoria popular la nombra Casería de Jesús.
La cofradía recoge la escena tal cual: mulo inquieto, coz al muro, hueco abierto y lámpara encendida. No todos escucharon la versión de la talla nocturna. Otros crecieron con esta del molino. Cambian los detalles, no el latido. El pueblo mantiene el núcleo: Jesús “apareció” en la casería y Jaén lo hizo suyo para siempre.
Capítulo 4 · Jesús de los Descalzos
Los Carmelitas Descalzos acogieron la imagen y la entronizaron en su iglesia de San José. La devoción prendió con fuerza. El pueblo empezó a llamarla Jesús de los Descalzos y, con el tiempo, sencillamente el Abuelo. La propia hermandad reconoce ese vínculo afectivo y el “rito de la visita diaria” al Camarín.
La casa carmelitana nació en un contexto muy preciso. El 5 de junio de 1588, fray Jerónimo Gracián tomó posesión de unas casas y un molino donados por el canónigo Juan Pérez de Godoy en el arrabal de Santa Ana, junto a la Puerta de Granada. Allí se levantó el Convento de San José. Ese marco explica por qué la leyenda y la historia se tocan en Jaén.
Abierto el convento, los Descalzos quisieron instaurar la devoción a Jesús Nazareno, muy propia de su Orden. Con labradores de la zona reunieron limosnas, colocaron la imagen en su iglesia y nació la cofradía entre 1588 y 1594. Desde entonces la ciudad la acompaña en la Madrugada.
Para custodiar la imagen, los Carmelitas impulsaron un espacio singular: el Camarín de Jesús, levantado en el siglo XVII dentro de la antigua iglesia de San José. Hoy se conserva como ámbito devocional y artístico clave del conjunto.
Ese lazo histórico se mantiene vivo. El 30 de marzo de 2025, el Obispo de Jaén erigió oficialmente el templo de San José y su Camarín como Santuario Diocesano. La diócesis lo presenta, además, con el nombre que la ciudad usa desde siempre: “El Abuelo”.
En torno a Jesús de los Descalzos se ordena un paisaje de fe y memoria: convento carmelitano, cofradía centenaria, camarín barroco y una visita cotidiana que no se interrumpe. Por eso, cuando Jaén habla del Abuelo, habla también de sí misma.
Capítulo 5 · Convento, santos y papeles
El hilo documental arranca en 1588. El carmelita Jerónimo Gracián toma posesión de unas casas y un molino cedidos por el canónigo Juan Pérez de Godoy. Levanta allí el Convento de San José, extramuros de la Puerta de Granada, con el amparo del obispo Francisco Sarmiento de Mendoza. Desde ese foco nace el culto a Jesús Nazareno.
Gracián llega como hombre clave de la Reforma del Carmelo y colaborador directo de Santa Teresa. La ciudad lo recibe en un ambiente de fundaciones y nuevas devociones. Ese cruce de caminos explica que la leyenda del forastero encaje luego en un marco real de obras, donaciones y culto.
Entre 1588 y 1594 se organiza la cofradía de Jesús Nazareno con apoyo de los carmelitas y de labradores del arrabal. Recaudan limosnas. Ordenan cultos. La imagen se convierte en centro espiritual del convento y en emblema del barrio.
El Camarín de Jesús
Muy pronto proyectan la capilla y, después, el Camarín de Jesús. Trabajan maestros de la catedral como Blas Antonio Delgado y, más tarde, Gonzalo Rabanales. El 3 de febrero de 1619 colocan el Santísimo en la capilla mayor. El conjunto toma fisonomía propia y atrae legados de los vecinos.
Los papeles guardan otros nombres. En el siglo XVIII, María Leonarda de Lamas dona la Casería de Jesús a los Carmelitas Descalzos. La finca queda vinculada al convento y a la memoria de la imagen. La tradición oral y el archivo se dan la mano.
Llega 1835 y la Desamortización suprime el convento. La cofradía traslada el culto. El inmueble sirve como cuartel y luego como casa de vecinos. Sobrevive la nave y, sobre todo, el Camarín con su cúpula y cripta, que mantiene viva la devoción.
En el siglo XX y XXI la ciudad vuelve la mirada al conjunto. Se recupera el Camarín como corazón de la devoción diaria. El 30 de marzo de 2025 la Diócesis de Jaén erige el templo de San José y su Camarín como Santuario Diocesano. El título fija en norma lo que el pueblo ya sentía.
Así se entrelazan la leyenda y los papeles. Un relato de noche y candil. Un archivo de donaciones, maestros y fechas. En Jaén, ambos relatos convergen en una misma casa: el Camarín de Jesús, hogar del Abuelo.
Capítulo 6 · Nace la cofradía
El rumor de la imagen recorre Jaén. Los Carmelitas Descalzos abren las puertas de San José. Varios labradores del arrabal se organizan. Recaudan limosnas. Quieren sostener el culto y ordenar los oficios. Entre 1588 y 1594 cuaja la hermandad en torno a Jesús Nazareno. Nace en casa de los Descalzos. Nace con empuje popular.
La ciudad la conoce primero como Cofradía de la Cruz de Santa Elena. Así lo prueban noticias cruzadas con otras villas carmelitanas. En 1595, los hermanos de Mancha Real acuerdan un pendón de tafetán morado “como el de la cofradía de la Bienaventurada Santa Elena de Jaén”. El dato fija un nombre. También un estilo. Los penitentes caminan descalzos, con túnica morada, soga de esparto al cuello y cruces al hombro. La gente empieza a llamarlos “nazarenos”.
La hermandad vive de la tierra. Sus mayordomos y los frailes piden limosnas en la ciudad y en el campo. En los papeles aparecen trigo, cebada, aceite, lino y maravedíes. Con esas dádivas sostienen cultos, ayudan a la casa carmelitana y acometen obras. La economía nace humilde. La devoción la agranda.
Madrugada del Viernes Santo
El Viernes Santo amanece con ellos. La procesión de madrugada sale desde San José. Los descalzos marcan el tono severo. El barrio despierta al paso de Jesús. La cofradía ya tiene rito. La ciudad lo adopta.
Crecen los hermanos y llegan las primeras tensiones. La Orden carmelitana prefiere vivir sin cofradías propias. En 1617, los nazarenos trasladan la imagen a La Merced y abren su Libro de Actas. En 1635, negocian y firman concordia para volver a San José. La cofradía afirma su identidad. El culto sigue en pie.
Con los años, la hermandad ordena sus reglas. En 1703, el obispo exige estatutos a todas las cofradías de Jaén. Los de Jesús confiesan que gobiernan “de tiempo inmemorial” sin ellos. Trabajan deprisa. En 1708, aprueban sus primeros Estatutos en cabildo. Queda trazado el marco jurídico que sostendrá siglos de Madrugá.
Así echó a andar la cofradía: convento, campo y ciudad remando a una. Un nombre antiguo, Santa Elena, y una devoción nueva, Jesús Nazareno. Desde ese cruce nació el latido que aún mueve a Jaén en la noche más larga del año.
Capítulo 7 · La Madrugada y el pueblo
La ciudad despierta antes del alba. A las 02:30, Jesús cruza el atrio del Camarín. La Verónica lo acompaña. La noche se llena de murmullos y promesas. Empieza la Estación de Penitencia.
El cortejo toma los Cantones, Merced Alta y la plaza de la Merced. Las saetas marcan paradas solemnes. Canta Mari Carmen Gersol a la salida. Responde Isabel la Morenita en Merced Alta. La emoción sostiene el paso.
Mientras tanto, a las 04:30 se abre el cielo para María Santísima de los Dolores. La “salida iluminada” conmueve. Baja por Conde, Cruz Rueda y Obispo González. La ciudad aguarda el encuentro.
A las 05:45, ante la Catedral, Jesús y su Madre se encuentran. Los aplausos rompen el silencio. La piedra respira. Jaén se reconoce en esa escena y se sabe heredera de siglos.
Desde ahí, los tres tronos siguen por Carrera de Jesús, Almenas y Muñoz Garnica. Suenan nuevas saetas: Fina de Ángeles, Rafael Maeras, Juan Francisco Serrano. El pueblo guía con vítores y plegarias. La devoción discurre como un río.
La carrera oficial
La Carrera Oficial comienza en Roldán y Marín a las 08:45 y concluye sobre las 11:30. La comitiva rinde homenaje en la Plaza de Santa María: suena el Himno de Jaén frente al Ayuntamiento y a la Catedral. Cada gesto tiene memoria. Cada paso, un porqué.
La procesión regresa por Reja de la Capilla, Capitán Aranda Baja y Virgen de la Capilla. De nuevo, la saeta se hace guía en la residencia de mayores y junto a las Carmelitas. A las 13:00, Jesús entra en su casa. La multitud exhala. Jaén guarda silencio agradecido.
Los medios recuerdan lo que todos sienten: “El Abuelo” se adueña de la Madrugada. Llega a cada esquina y enciende lágrimas antiguas. La duración roza las doce horas y, aun así, nadie se mueve. Nadie quiere perderse ese latido.
Por eso la Madrugada no es sólo un horario. Es un pacto. Cofradía y pueblo caminan juntos. La ciudad lo firma cada Viernes Santo. Y el Abuelo responde con su mirada mansa, que lo dice todo sin decir nada.
Capítulo 8 · El Camarín hoy
El Camarín late en pleno centro de Jaén. Abre sus puertas en la Carrera de Jesús, a dos pasos de la Catedral. Aquí se venera a Nuestro Padre Jesús Nazareno, el Abuelo. La Diócesis lo reconoce como Santuario Diocesano. El anuncio llegó el 30 de marzo de 2025 y selló por escrito lo que la ciudad siente desde siempre.
La vida del Santuario no descansa. Cada día pasan devotos con promesas pequeñas: una vela, una oración breve, un “gracias” a media voz. La propia cofradía lo resume en una frase que ya es costumbre: “el rito de la visita diaria”. Es el pulso que sostiene la casa.
El calendario se llena de citas. En Cuaresma, el besapié convierte la nave en un río de gente. Se reza, se canta y se ayuda. La hermandad une culto y caridad con campañas solidarias durante el acto. El templo abre en franjas de mañana y tarde y convoca a la ciudad entera.
El Santuario, además, funciona como un espacio de acogida. Se celebran eucaristías y se mantienen horarios de apertura que la Diócesis actualiza de forma oficial. Si planeas la visita, revisa siempre los canales diocesanos o del propio Santuario para confirmar misas y apertura. Así evitas sorpresas.
Alrededor del Camarín crece un ecosistema devocional. La Cofradía cuida una tienda de recuerdos en calle Maestra, 2. Allí encuentras publicaciones, recuerdos y material para el culto. Es una puerta más para conocer la historia y sostener los proyectos de la hermandad.
Capítulo 9 · Epílogo: la palabra que queda de la leyenda de El Abuelo de Jaén
La leyenda no pide demostrar. Pide escuchar.
Quien la oye por primera vez calla. Luego mira al monte y entiende.
El Abuelo no entra por los ojos. Entra por la voz.
Una abuela la contó en la cocina. Un niño la oyó en la calle.
Así se hereda Jaén: de boca a oído.
La casería vuelve cada vez que alguien la nombra.
El tronco, el candil, el cuarto cerrado.
El silencio hace de testigo. La ciudad hace de coro.
Entre historia y mito no hay muro. Hay puente.
Los papeles ordenan fechas. La memoria ata sentidos.
Los dos relatos caminan juntos. Ninguno sobra.
Por eso el pueblo lo llama Abuelo.
No por viejo. Por cercano.
Porque cobija. Porque mira sin prisa.
La Madrugada no ocupa horas. Ocupa almas.
Cada saeta es un hilo que cose generaciones.
Quien no canta, sostiene el paso con un “gracias”.
De día, el Camarín respira hondo.
Pasan promesas pequeñas: una vela, una foto, una carta.
Nadie se ve extraño allí. Todos son de casa.
La leyenda educa sin sermón.
Habla de hospitalidad, de trabajo, de fe humilde.
Recuerda que lo grande nace en lo escondido.
Cada año se renueva el pacto.
El Abuelo sale. Jaén sale con él.
No hay firma. Hay mirada.
Y cuando todo termina, vuelve el olivar y vuelve la vida.
Quedan virutas de cera, pasos marcados, ecos en la piedra.
Queda, sobre todo, la palabra compartida.
Si preguntas por qué vuelve la gente, la respuesta es sencilla.
Porque aquí encontraron consuelo.
Porque aquí, al nombrarlo, se nombraron a sí mismos.
Por eso la leyenda perdura.
No vive en un libro. Vive en la ciudad.
Y mientras alguien la cuente, el candil seguirá encendido.
Fuentes consultadas (oficiales y de referencia institucional)
Turismo del Ayuntamiento de Jaén (canal oficial que divulga la leyenda y sus elementos básicos).
Antigua, Insigne y Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Stma. de los Dolores: “Nuestra Historia” y páginas institucionales.
Diócesis de Jaén: Nombramiento del Camarín de Jesús como Santuario Diocesano (31/03/2025).
Radio Jaén – Cadena SER (cobertura local de actos cofrades 2025, para contexto actual de la Madrugada).
Visitas: 39














