catedral de Jaén
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La Catedral de Jaén, dedicada a la Asunción de la Virgen, es una de las joyas arquitectónicas más destacadas de Andalucía y un símbolo del renacimiento andaluz. Sus orígenes se remontan a tiempos visigodos, aunque la estructura que hoy conocemos comenzó a erigirse en el siglo XVI, sobre una antigua mezquita aljama que a su vez había sido edificada sobre una iglesia visigoda. Este proceso de transformación y reconstrucción es testimonio de la rica y compleja historia religiosa de Jaén.

El proyecto de construcción de la actual catedral se inició en 1249, tras la conquista de Jaén por Fernando III de Castilla, aunque la edificación que podemos admirar hoy empezó a levantarse en 1570 bajo la dirección de Andrés de Vandelvira, uno de los arquitectos más destacados del Renacimiento español. La construcción se prolongó durante varios siglos y no se completó hasta 1724, por lo que su arquitectura muestra una evolución estilística que abarca desde el renacimiento tardío hasta el barroco.

Uno de los hitos más importantes en la historia de la catedral fue su consagración en 1724. Aunque la construcción se había extendido a lo largo de más de un siglo, la consagración marcó la culminación de un largo proceso de edificación y consolidación como principal templo cristiano de Jaén. Durante la Guerra de la Independencia española, a principios del siglo XIX, la catedral sufrió daños significativos, lo que requirió varias restauraciones posteriores.

La construcción de la catedral implicó a varios arquitectos notables, siendo el más significativo Andrés de Vandelvira, quien asumió la dirección de las obras en 1548. Vandelvira fue responsable de muchos de los elementos renacentistas de la catedral, incluyendo la sacristía y la nave principal. Tras su muerte, su trabajo fue continuado por otros arquitectos, entre ellos Alonso Barba y Eufrasio López de Rojas, quien añadió elementos barrocos a la estructura.

La Catedral de Jaén es un magnífico ejemplo de la transición del renacimiento al barroco en la arquitectura española. La fachada principal, diseñada por Eufrasio López de Rojas, es un espléndido ejemplo de la arquitectura barroca, con una profusión de elementos decorativos y una imponente puerta central flanqueada por columnas corintias.

El interior de la catedral es igualmente impresionante, destacándose la amplitud y luminosidad de sus naves. La planta es de cruz latina con tres naves, un amplio transepto y una cabecera semicircular. La nave central es especialmente notable por su altura y por estar cubierta por una bóveda de cañón con lunetos.

Uno de los espacios más sobresalientes es la sacristía, obra maestra de Andrés de Vandelvira, considerada una de las joyas del renacimiento español. La sacristía se caracteriza por su planta centralizada y su impresionante cúpula, decorada con motivos geométricos y figuras de santos.

Entre las capillas, destaca la Capilla Mayor, que alberga el retablo principal. Este retablo, una obra maestra del barroco, fue realizado por el escultor Pedro Roldán y es conocido por su riqueza ornamental y por las esculturas de santos y escenas bíblicas que lo decoran.

Otra capilla notable es la Capilla del Santo Rostro, que alberga una de las reliquias más veneradas de Jaén: el Santo Rostro, un paño que, según la tradición, contiene la imagen de la cara de Cristo. Esta capilla es un importante centro de peregrinación y devoción.

El coro, situado en el centro de la nave, es otro de los elementos destacables. Las sillerías del coro, talladas en madera de nogal, son obras maestras del arte renacentista y barroco, con intrincados detalles que representan escenas bíblicas y figuras de santos. El órgano de la catedral, uno de los más grandes de España, es igualmente impresionante, con una rica decoración y una acústica excepcional que realza las celebraciones litúrgicas.

La ornamentación de la catedral es un reflejo de su rica historia y del talento de los numerosos artistas y artesanos que participaron en su construcción. Desde las estatuas y relieves de la fachada hasta los frescos y retablos del interior, cada rincón de la catedral está adornado con detalles que capturan la imaginación y el espíritu de la época en que fueron creados.

La Catedral de Jaén no solo es un monumento arquitectónico de gran belleza, sino también un centro de la vida religiosa y cultural de la ciudad. A lo largo de los siglos, ha sido testigo de innumerables eventos históricos, religiosos y sociales que han marcado la vida de Jaén y sus habitantes.

En 1985, la catedral fue declarada Bien de Interés Cultural, y en 2012, se inició el proceso para su inclusión en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, como parte de la candidatura de “Jaén, Renacimiento del Sur”. Este reconocimiento subraya la importancia de la catedral como un tesoro cultural y arquitectónico de valor universal.

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Catedral de Jaén
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