El Puerto de Santa María guarda una relación singular con Alfonso X. La ciudad conserva un “relato de origen” que mezcla política, devoción, frontera y mar. También conserva pruebas documentales. Algunas nacen en la propia cancillería real. Otras toman forma literaria en las Cantigas de Santa María. Y otras, más silenciosas, aparecen en la piedra: una mezquita convertida en iglesia-fortaleza y, según la tradición urbana, un espacio palatino ligado a las estancias del monarca.
Antes de Alfonso X: Alcanate, el Guadalete y una bahía decisiva
En el siglo XIII, el enclave formaba parte de un paisaje de control costero. El entorno del Guadalete ofrecía abrigo natural, salida al Atlántico y conexión con el interior inmediato de la campiña. La tradición municipal recuerda el nombre andalusí y su significado ligado a “puerto” y a las salinas.
La cronología oficial del Ayuntamiento ayuda a entender el tablero. Tras la conquista de Sevilla (1248), la Corona orientó su atención hacia la comarca del Guadalete y la Bahía de Cádiz. El plan miraba al Estrecho y al norte de África. En ese marco aparecen la presencia castellana (1255–1258), la ocupación de Cádiz y de Alcanate (1258–1260) y, más tarde, la sublevación mudéjar (1264), que marcó un punto de inflexión en el dominio efectivo de la zona.
Los primeros testimonios escritos: del reparto de tierras al ciclo alfonsí de las Cantigas
Los primeros testimonios directos que vinculan a Alfonso X con el lugar no se reducen a una sola pieza. Forman un conjunto:
- El proceso repoblador y los repartimientos. La cronología municipal sitúa hitos como 1262 y 1268, con repoblaciones ligadas a Cádiz/Santa María del Puerto, y remarca el repartimiento de 1268.
Además, el Archivo Histórico Municipal conserva y divulga copias y referencias del Libro del Repartimiento (1268–1275) como parte del “ciclo documental” alfonsí local. - La Carta Puebla (16 de diciembre de 1281). El Ayuntamiento destaca ese día como fecha clave: Alfonso X otorgó una carta puebla “excepcional” y elevó el rango del núcleo, con el nombre de Gran Puerto de Santa María.
- Las Cantigas de Santa María. Manuel González Jiménez subraya un dato crucial: las Cantigas dedican más de veinte composiciones a la Virgen del Puerto y contienen “datos de primera mano” sobre la repoblación y el contexto de la presencia cristiana.
Este conjunto resulta valioso por una razón. Une “papel” administrativo y “voz” literaria casi contemporánea. Ese cruce no aparece en todas las ciudades de la frontera andaluza.
Por qué le interesó tanto: estrategia de frontera y salida atlántica
La relación de Alfonso X con El Puerto no nace por capricho. Nace por estrategia.
El propio González Jiménez vincula el enclave con el “fecho de allende” y con la proyección hacia Marruecos. Las Cantigas hablan de los preparativos de la campaña de Salé (1260) y sitúan a El Puerto como base de esa operación.
La cronología municipal coincide en el punto esencial: coloca 1260 como año de la expedición contra Salé, dentro del mismo ciclo que afecta a Cádiz y Alcanate/Santa María del Puerto.
En términos prácticos, El Puerto aportaba tres ventajas:
- bahía y desembocadura como nodo logístico;
- hinterland fértil para sostener población y obra;
- control simbólico y militar de un punto sensible frente al Atlántico.
González Jiménez incluso describe ese emplazamiento como “estratégico”, junto a la desembocadura del Guadalete y con un entorno fértil.
La villa que Alfonso X “encuentra” y la que impulsa: de alquería a puebla en construcción
Las fuentes no dibujan una ciudad plenamente consolidada desde el inicio. Dibujan un lugar que cambia a golpes de campaña, repoblación y defensa.
Un trabajo de síntesis patrimonial de la Universidad de Cádiz señala datos muy concretos del momento repoblador: al cierre de un reparto aparecen 44 casas y 250 solares disponibles, y el documento vincula ese balance con el avance del proceso de poblamiento.
La misma obra recuerda un elemento defensivo decisivo: la muralla, que la historiografía local sitúa en el marco de las necesidades de protección del nuevo asentamiento.
Y aquí entra el edificio que mejor “cuenta” esta mutación sin necesidad de archivo: el Castillo de San Marcos. La página oficial del monumento explica que el núcleo islámico levantó una mezquita califal, y que, tras la conquista cristiana, Alfonso X impulsó la iglesia fortificada de Santa María de El Puerto a partir de 1264, sobre esa base.
Esa decisión no resulta estética. Resulta política. El rey necesitaba culto, fortaleza y “señal” de dominio en un mismo punto.
¿Pisó Alfonso X El Puerto? Estancias, palacio y evidencias indirectas
La pregunta exige precisión. Muchas decisiones alfonsíes sobre El Puerto nacieron en la corte y se redactaron “dadas en” otros lugares. El Fondo Documental municipal, por ejemplo, recuerda que Alfonso X otorgó la Carta Puebla en Sevilla (1281) y también emitió desde Sevilla privilegios que afectaban a la villa (1283 y 1284).
Aun así, la historiografía patrimonial local sostiene la presencia física del monarca. La obra de la Universidad de Cádiz menciona un “palacio del rey” y lo describe como lugar de residencia del monarca en sus “frecuentes visitas” a la villa.
Además, las Cantigas sitúan al rey en la trama narrativa del lugar durante los preparativos de Salé y en episodios vinculados a la conversión del espacio religioso y a la atracción de repobladores. Esa voz no funciona como acta notarial, pero sí como testimonio cultural de época, estrechamente asociado a la acción política del reinado.
Decisiones que cambian la historia local: nombre, población, comercio y privilegios
Aquí se entiende la huella alfonsí en términos municipales.
Rebautizar el lugar: de Alcanate a Santa María del Puerto
Un estudio sobre mercados y ferias medievales recoge que Alfonso X ocupó la alquería (1257–1258) y promovió el cambio de nombre, con eco en sus Cantigas. El mismo trabajo sitúa la consolidación del control tras el ciclo de conflictos que culmina en 1264. Sitio web
Otorgar rango y atraer pobladores: la Carta Puebla de 1281
El Ayuntamiento resume el giro con claridad: el 16 de diciembre de 1281, Alfonso X otorgó la carta puebla que convirtió el enclave en Gran Puerto de Santa María, tras un periodo convulso y tras la dependencia de la cofradía u orden militar de Santa María de España.
González Jiménez añade dos piezas que ayudan a entender por qué funcionó la repoblación:
- ventajas fiscales y atractivo del emplazamiento;
- un santuario mariano con enorme poder de convocatoria, amplificado por las Cantigas.
Organizar mercado y ferias
Ese mismo marco alfonsí incorporó herramientas económicas. La historiografía sobre ferias medievales atribuye a Alfonso X la concesión de mercado dos días por semana y dos ferias anuales, una al inicio de Cuaresma y otra en octubre.
Favorecer la actividad marítima y la economía local
El Archivo Municipal conserva referencias a privilegios muy expresivos. En 1283, Alfonso X ordenó que los barcos que entrasen por el río descargaran y vendieran allí parte de sus mercancías, con impacto directo sobre la vida portuaria.
En 1284, el rey concedió también privilegios vinculados a pastos y aprovechamientos, con valor para una comunidad que necesitaba sostén agrario.
Anecdotario con base documental: el conflicto con Jerez y el “Pozo Santo”
Las anécdotas alfonsíes del Puerto no se apoyan solo en tradición oral. Se apoyan, sobre todo, en el ciclo mariano de las Cantigas.
González Jiménez narra un episodio muy significativo: el alguacil de Jerez protestó por el nuevo nombre y por lo que entendía como una usurpación de derechos. El rey amenazó con castigos, pero el conflicto creció. El relato sitúa una intervención milagrosa que desbloquea la disputa y legitima el nombre cristiano del lugar.
El mismo autor incorpora otro detalle potente: la posible ocultación de la imagen mariana en el Pozo Santo, con una explicación ligada a comunidades mozárabes y a los cambios forzosos del periodo almohade.
Estas escenas no sustituyen a la documentación notarial. Pero explican algo igual de importante: cómo la política de repoblación se vistió de sentido y cómo Alfonso X la proyectó como “obra” amparada por la Virgen.
Claves para mirar hoy El Puerto con “ojos alfonsíes”
Si quieres recorrer esta relación en la ciudad actual, tres puntos te ayudan:
- Castillo de San Marcos. Mira la mezquita conservada, la transformación en iglesia fortificada y la lógica de frontera del conjunto. El propio monumento vincula esa conversión con la acción de Alfonso X y con el testimonio de las Cantigas.
- La memoria documental. La ciudad mantiene viva la fecha del 16 de diciembre de 1281 y difunde los documentos alfonsíes desde su Archivo.
- La Bahía y el Guadalete. Pasea con una idea en mente: El Puerto no creció “a pesar” del agua. Creció “por” el agua. Alfonso X lo entendió así cuando lo usó como base estratégica y cuando lo impulsó como polo de atracción humana y económica.
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