El Puerto de Santa María fue el lugar escogido en donde se resguardarían las Galeras Reales de España durante los meses de invierno. Nos situamos en la primera mitad del siglo XVI. Con objeto de hermosear la ciudad con una fuente monumental y que, al tiempo, sirviera de punto de abastecimiento de agua potable para las embarcaciones fondeadas en el río. Suponía el destino final de un complejo sistema de acueductos que conducía el agua desde los manantiales de Sidueña, ubicados en la cercana sierra de San Cristóbal.

Fue construida por el maestro mayor Bartolomé de Mendiola durante los primeros meses del año 1735, bajo el mandato de don Tomás de Idiaquez, nombrado jefe supremo de la Bética por el monarca Felipe V

Originalmente contaba con doce salidas de agua. Seis de ellas daban a la plaza, para el abastecimiento de la población local y otros tantos al río.

En la actualidad, aun cuando sus seis caños aún funcionan, sirve de reclamo para quienes pasan por la ciudad atraída por el turismo cultural.

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