En la sierra que se eleva sobre Huércal de Almería, dentro del entorno de Sierra de Gádor, sobrevive una pieza humilde y muy expresiva: la llamada vagoneta de la sierra de Huércal. No impresiona por su tamaño. Sí lo hace por lo que cuenta. Esa vagoneta convierte el paisaje en documento. Recuerda que estas lomas no fueron solo monte y sendero. También fueron espacio de extracción, transporte y trabajo minero. Las fuentes históricas sitúan en el entorno del Pocico varios registros mineros ya en el siglo XIX, y la documentación municipal más reciente sigue identificando esa zona con la antigua mina de talco de la Rambla de Belén.
Qué es la vagoneta y por qué está ahí
Una vagoneta minera es un pequeño carro de transporte. Sirve para mover mineral, estériles o materiales de labor. En la sierra de Huércal, su presencia no parece decorativa ni casual. Todo encaja mejor si se lee como un resto visible del viejo paisaje extractivo del Pocico y sus alrededores. En 1839 la Gaceta de Madrid ya recogía en término de Huércal minas en la loma del Pocico, en el cerro del Plomo y en el barranco o cerro del Poyo. En 1841 volvió a figurar otra mina plomiza en la loma del Pocico, también en término de Huércal. Esa concentración de registros explica muy bien por qué una pieza asociada al transporte minero ha terminado convertida en hito del lugar.
Un rincón con tradición minera
La vagoneta no remite a un episodio aislado. Remite a un territorio explotado durante décadas. Las referencias oficiales del XIX prueban actividad minera temprana y repetida en el Pocico y en las lomas vecinas. Después, el interés extractivo no desapareció de golpe. En 1953 el BOE todavía registró la mina “El Pollo”, de plomo, situada en los términos municipales de Huércal de Almería y Benahadux. Esa continuidad ayuda a entender la sierra como un espacio de trabajo prolongado en el tiempo, no como una anécdota suelta.
Su valor histórico
El valor de la vagoneta no reside en la monumentalidad. Reside en su capacidad para fijar memoria. Funciona como una pieza de arqueología industrial al aire libre. Ayuda a leer el terreno. Donde hoy muchos ven solo un sendero pedregoso, ella devuelve la imagen de una sierra atravesada por registros, explotaciones y caminos de servicio. También tiene valor didáctico. Acerca al visitante a una historia local menos visible que la del casco urbano, pero igual de importante para comprender la relación de Huércal con su entorno serrano. La propia programación senderista pública de Almería sigue presentando la zona como ruta hacia la “Mina de Talco-Rambla de Belén”, señal de que la lectura minera del paisaje todavía permanece viva.
Cómo se puede acceder
La forma mejor documentada hoy para acercarse a este ámbito de la sierra parte del aparcamiento de Ballesol. El Patronato Municipal de Deportes del Ayuntamiento de Almería difundió una ruta circular de 12,5 kilómetros hacia la Mina de Talco-Rambla de Belén. La salida se realiza desde ese aparcamiento y asciende hacia la mina situada por encima del cortijo Cucarro. El propio PMD califica el recorrido como de dificultad media-alta. Esa referencia pública no individualiza la vagoneta con una ficha propia, pero sí fija con claridad el corredor de acceso al paraje donde se encuentra este vestigio minero.
Conviene visitar la zona a pie, con calzado de montaña, agua y prudencia. El terreno es seco, abierto y exigente en los meses de calor. No estamos ante un recurso urbano ni ante un monumento con acceso acondicionado. Estamos ante un resto patrimonial inserto en la sierra. Precisamente por eso conserva gran parte de su fuerza. Llegar hasta él exige recorrer el paisaje que le dio sentido.
Una singularidad que merece atención
La vagoneta de la sierra de Huércal resume muy bien la personalidad de este paraje. No es un gran edificio. No es una ruina espectacular. Es algo más sutil. Es una prueba material de que la sierra sobre Huércal guardó vida minera, esfuerzo humano y circulación de mineral. El hierro oxidado de esa pieza cuenta una historia larga. Empieza, al menos, en los registros mineros del siglo XIX del Pocico y sigue hoy en la memoria senderista y paisajística del lugar. Por eso merece una mirada atenta. Porque a veces un objeto pequeño explica mejor un territorio entero.
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