La leyenda cuenta que fue a ese lugar en el que levanta una gran columna coronada por una cruz de forja a donde fueron a parar los restos de los desdichados hermanos Carvajales. De todos es conocida esta historia de cómo Fernando IV El Emplazado ordenó arrojar desde el castillo de la Peña, encerrados en una jaula de hierro, a dos caballeros acusados de asesinar al favorito del monarca.

Este monumento, intimamente ligado a la leyenda más famosa de Martos, se ha convertido en seña de identidad del barrio en el que se encuentra erigida. Su ubicación, empero, ha sufrido modificaciones por alguna u otra razón hasta su definitivo emplazamiento en el centro de una pequeña rotonda frente a la parroquia de La Asunción.

Cruz del Lloro en Martos
Cruz del Lloro en Martos

Relacionado con este singular monumento he oído alguna que otra referencia a que el gran pilar señalaba el lugar en el que los condenados a muerte eran ajusticiados en lo que en muchas ocasiones era un espectáculo público. Yo no sabría decir si esta afirmación es o no cierta, aunque no cabe duda de que en muchas ciudades existían espacios dedicados a este fin.

De cualquier manera, siempre quedará como testimonio de la injusta muerte de dos inocentes.

Cruz del Lloro en Martos
Cruz del Lloro en Martos
Cruz del Lloro en Martos
Cruz del Lloro en Martos
Cruz del Lloro en Martos
Cruz del Lloro en Martos

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