yacimiento arqueológico de cercadilla
yacimiento arqueológico de cercadilla

Hay lugares donde la ciudad moderna camina sobre la ciudad antigua sin detenerse. En Córdoba ocurre a menudo. Bajo calles, avenidas, patios y edificios aparece una trama histórica casi inagotable. Pero Cercadilla representa un caso especial. No solo por la importancia de sus restos. También por la forma en que salieron a la luz.

El yacimiento arqueológico de Cercadilla se encuentra junto a la estación de ferrocarril de Córdoba, en el entorno de la avenida Vía Augusta y las vías ferroviarias. Su historia reciente quedó unida al soterramiento del ferrocarril y a la construcción de la nueva estación del AVE. Esa cercanía explica su descubrimiento moderno. También explica buena parte de sus pérdidas.

Cercadilla muestra una de las grandes tensiones de la arqueología urbana: cómo proteger el pasado cuando una ciudad necesita crecer, moverse y construir nuevas infraestructuras. En este caso, el dilema llegó tarde. La obra ferroviaria avanzó sobre un espacio que guardaba un conjunto monumental de enorme valor.

Un hallazgo con antecedentes

El primer aviso serio sobre la importancia arqueológica de la zona no llegó en 1991. En 1922, J. M. de Navascués documentó una bóveda romana durante trabajos relacionados con la ampliación ferroviaria. Aquel hallazgo correspondía al criptopórtico, una de las estructuras clave del futuro yacimiento. Sin embargo, nadie pudo entonces comprender la verdadera dimensión del conjunto. La intervención resultó limitada. Los restos volvieron a quedar cubiertos y el ferrocarril continuó ocupando el terreno.

La historia cambió en la primavera de 1991. Durante las obras de soterramiento previas a la construcción de la nueva estación, aparecieron restos arqueológicos de gran entidad en los terrenos de la antigua estación de Cercadilla. La afección sobre el yacimiento provocó la paralización de las obras y el inicio de una excavación arqueológica de emergencia.

La primera fase se desarrolló entre el 20 de mayo y el 20 de agosto de 1991. Su objetivo principal consistió en delimitar el espacio afectado, identificar las estructuras y precisar su adscripción cultural. Después, la monumentalidad de los resultados obligó a continuar. A comienzos de diciembre de 1991 se retomaron los trabajos. Esta segunda fase se prolongó hasta mayo de 1992 y se centró en obtener la mayor información posible sobre el conjunto.

No resulta correcto atribuir el descubrimiento a una sola persona. El hallazgo moderno nació del choque entre una obra ferroviaria y un yacimiento desconocido en toda su magnitud. En la investigación participaron Rafael Hidalgo Prieto, Pedro Marfil Ruiz, Francisco Javier Alarcón Castellano, María del Camino Fuertes Santos, Marina González Vírseda y Maudilio Moreno Almenara, entre otros especialistas. La excavación de la “playa de vías” exigió un equipo amplio de arqueólogos, antropólogos, restauradores, dibujantes, topógrafos y técnicos.

Qué apareció en Cercadilla

Cercadilla conserva una secuencia histórica muy amplia. El espacio no habla de una sola época. Reúne restos de ocupaciones antiguas, romanas, tardoantiguas y medievales. Esa continuidad convierte el yacimiento en un archivo urbano de primer orden.

Los restos más conocidos pertenecen al gran complejo palatino de época bajoimperial. La Junta de Andalucía lo atribuye al emperador tetrarca Maximiano Hercúleo, cuyo gobierno se sitúa entre los años 293 y 305 d. C. Según esta interpretación, el palacio habría servido como sede imperial durante su estancia en Hispania entre 296 y 297 d. C.

El conjunto destaca por su trazado. Se articula en torno a un criptopórtico semicircular. Este elemento no funcionaba como una simple galería. Ordenaba el espacio, nivelaba el terreno y permitía distribuir el tránsito hacia los edificios radiales del palacio. La excavación documentó una gran plaza en exedra, una galería abovedada, aulas basilicales, salas triconques, espacios termales, dependencias de representación, zonas de banquete y posibles apartamentos imperiales.

El edificio principal fue una gran aula basilical situada en el eje del conjunto. Medía unos 48,5 metros de largo por 22,2 metros de ancho. Su planta rectangular terminaba en ábside. Esta sala presidía la organización arquitectónica del palacio y reforzaba el carácter escenográfico del complejo.

La técnica constructiva también revela ambición. Los investigadores documentaron el uso de opus caementicium y revestimientos de vittatum mixtum. El proyecto no improvisó soluciones. Respondía a una planificación homogénea y a una fuerte voluntad de representación política.

Antes del palacio: una villa suburbana

El palacio no surgió sobre un solar vacío. Bajo sus estructuras existía una villa suburbana romana. Su ocupación abarcó, de forma provisional, desde el siglo I hasta finales del siglo III d. C. La excavación identificó sectores de la pars urbana y pavimentos musivos.

Algunos mosaicos llegaron en buen estado. Uno mostraba cuadrilóbulos de peltas y motivos florales. Otro presentaba una composición de círculos secantes. Estos restos confirman que el espacio ya tuvo un uso residencial y monumental antes de la gran transformación bajoimperial.

A finales del siglo III, la construcción del palacio amortizó la villa. Sus materiales pudieron reutilizarse en la nueva obra. Este proceso encaja con prácticas frecuentes en la Antigüedad tardía, cuando las nuevas construcciones aprovecharon estructuras anteriores.

De palacio imperial a espacio cristiano

Cercadilla no terminó con el mundo romano. A partir de mediados del siglo VI, una parte del antiguo palacio se reutilizó como centro de culto cristiano y espacio funerario. Los arqueólogos interpretaron esta fase como la basílica martirial de San Acisclo.

El aula triconque situada en el extremo norte actuó como núcleo de esta transformación. Su planta facilitó la adaptación a un uso cristiano. Allí se reorganizó el espacio interior y se creó un foco de culto que atrajo enterramientos a su alrededor.

La necrópolis documentada muestra sepulturas de inhumación. Muchas utilizaron cistas de losas de calcarenita. Otras recurrieron a fosas excavadas en la tierra. La cronología se apoya, entre otros datos, en la lápida del obispo Lampadio, que permite situar el uso funerario al menos desde mediados del siglo VI. La ocupación continuó hasta época mozárabe.

Esta fase resulta esencial para comprender la Córdoba tardoantigua y altomedieval. Cercadilla conserva evidencias materiales de comunidades cristianas en un periodo complejo, con transformaciones profundas en la ciudad y en sus espacios de culto.

La Cercadilla islámica

Tras la ruina y el saqueo progresivo del antiguo palacio, el área se integró en la expansión urbana medieval. En época califal, parte del conjunto se reutilizó dentro de un amplio arrabal. La investigación lo relaciona con el posible arrabal de al-Raqqaquim, conocido como “de los Pergamineros”.

La excavación permitió reconstruir sectores de viario y viviendas. Las calles alcanzaban unos 2,5 metros de anchura media y usaban lajas de pizarra o losas de calcarenita. Las casas se organizaban en torno a patios centrales. Esta trama urbana ayuda a entender la Córdoba omeya más allá del centro monumental.

Cercadilla, por tanto, no es solo un palacio. Es una superposición de ciudades. En el mismo lugar se cruzan una villa romana, un palacio imperial, un centro cristiano, una necrópolis y un arrabal andalusí.

La estación de Córdoba: origen del hallazgo y causa del conflicto

La cercanía con la estación de ferrocarril define la memoria contemporánea de Cercadilla. Sin las obras ferroviarias de 1991, quizá el yacimiento habría permanecido oculto durante más tiempo. Pero esas mismas obras afectaron de forma grave a los restos.

La excavación de emergencia tuvo que actuar con poco margen. La “playa de vías” abarcaba un pasillo de unos 700 metros de longitud y 80 metros de anchura. Las obras iniciales ya habían rebajado el terreno entre dos y tres metros por debajo del nivel original. Eso condicionó la lectura arqueológica y destruyó parte de la información.

Al final, las administraciones reanudaron la obra ferroviaria. Solo se protegieron algunas unidades concretas en la zona ocupada por la futura estación. Entre ellas figuraban un tramo del criptopórtico, un aula de cabecera triconque y una cisterna. Otras partes quedaron destruidas, cubiertas o integradas bajo infraestructuras modernas.

Por eso Cercadilla se convirtió en un símbolo incómodo. Córdoba ganó una estación moderna y mejor conectada. Pero el coste patrimonial resultó enorme. El yacimiento recuerda que la planificación urbana necesita tiempo, investigación previa y criterios de protección claros.

Protección patrimonial

La Junta de Andalucía inscribió el yacimiento de Cercadilla en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz con la categoría de Zona Arqueológica mediante una orden de 2 de septiembre de 1997. Esta protección reconoció el valor del conjunto y la importancia de sus estructuras de distintas épocas.

La declaración llegó después de las intervenciones más traumáticas. Aun así, marcó un paso necesario para conservar lo que permanecía. Cercadilla dejó de ser solo un solar afectado por obras. Pasó a considerarse un bien patrimonial con entidad propia.

Estado actual del yacimiento

El estado actual de Cercadilla combina tres realidades. La primera es la pérdida. Una parte del yacimiento desapareció o quedó muy alterada por las obras ferroviarias y por la urbanización del entorno. La segunda es la conservación parcial. Aún se mantienen sectores de gran interés, entre ellos parte del trazado del criptopórtico y áreas relacionadas con el antiguo centro cristiano. La tercera es la expectativa. Cercadilla sigue pendiente de una puesta en valor estable y comprensible para el público.

El portal turístico municipal indica que el Palacio del Emperador Maximiano Hercúleo se encuentra cerrado al público. En los últimos años, sin embargo, han surgido nuevos movimientos institucionales. Desde 2018 la gestión corresponde al Ayuntamiento de Córdoba y desde 2021 a la Gerencia Municipal de Urbanismo. En 2024 se anunciaron trabajos de limpieza, conservación, estudio fotogramétrico y redacción de un plan de conservación preventiva.

También se firmó un convenio entre la Universidad de Córdoba, la Universidad Pablo de Olavide y la Gerencia de Urbanismo para recuperar, investigar y poner en valor Cercadilla y otros espacios arqueológicos cordobeses. A finales de 2025 comenzaron trabajos puntuales de excavación en la basílica norte del Palacio Imperial. Buscaban valorar el estado de estructuras y pavimentos, documentar la secuencia estratigráfica y preparar una futura musealización.

Hoy, Cercadilla no ofrece todavía una visita pública regular y plenamente consolidada. Su futuro depende de la investigación, la conservación y la capacidad de integrarlo en el relato patrimonial de Córdoba sin repetir errores del pasado.

Qué debe saber el visitante

Quien se acerque a Cercadilla debe mirar más allá de los muros visibles. El yacimiento se entiende mejor como una capa profunda bajo la Córdoba contemporánea. La estación, las vías, las avenidas y los edificios cercanos no son simples elementos de contexto. Forman parte del problema y de la lectura histórica del lugar.

Cercadilla enseña cómo una infraestructura moderna puede descubrir un tesoro arqueológico y, al mismo tiempo, dañarlo. También muestra que el patrimonio no siempre aparece en escenarios monumentales y ordenados. A veces surge en solares difíciles, junto a vías, aparcamientos y barrios vivos.

El gran valor de Cercadilla reside en esa tensión. Bajo el ruido del tren permanece la huella de un palacio único. Bajo la ciudad de hoy late una Córdoba romana, cristiana y andalusí. Cercadilla no es una ruina menor. Es una advertencia. Y también una oportunidad para reconciliar la ciudad con una parte decisiva de su memoria.

yacimiento arqueológico de Cercadilla, en Córdoba
yacimiento arqueológico de Cercadilla, en Córdoba
una panorámica del yacimiento arqueológico con la estación de ferrocarril al fondo
una panorámica del yacimiento arqueológico con la estación de ferrocarril al fondo
restos arqueológicos que asoman entre la vegetación
restos arqueológicos que asoman entre la vegetación
un rincón que nos transporta al pasado junto a la estación de ferrocarril de Córdoba
un rincón que nos transporta al pasado junto a la estación de ferrocarril de Córdoba

Visitas: 2

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí