Emplazada en la parte alta de la ciudad, en la plaza de España, se erige uno de los monumentos datado a finales del siglo XV, en pleno apogeo constructivo de los señores de la ciudad: los Duques de Medinaceli.

Fue dirigida por el maestro de obras Alonso Rodríguez, quien también trabajaba en la catedral hispalense y el Monasterio de la Victoria. Demoraría su construcción por casi una década, aunque siete años después de haberse colocado la primera piedra, ya estaba abierta al culto público.

El terremoto de 1636 afectó gravemente a la estructura del edificio, por lo que debieron acometerse nuevas obras que se extendieron por casi toda la segunda mitad del siglo XVI.

Con el cambio de milenio, se declaró Bien de Interés Cultural, siendo convertido en Santuario Diocesano y Basílica Menor unos catorce años más tarde.

El edificio posee unas catacumbas con una entrada realizadas en mármol. En la actualidad, el esta parte del templo se abre ocasionalmente para atender principalmente a su mantenimiento.

Voy a compartir con vosotros dos galerías de fotografías: la primera de la fachada exterior del templo y una más del interior de la Basílica.

Fachada exterior de la Basílica

Interior de la Basílica

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