Quien pasa por el municipio almeriense de Níjar, no debería perderse uno de los monumentos más impresionantes: el faro del Cabo de Gata. En el paraje conocido como Arrecife de las Sirenas, sus más de dieciocho metros de altura, y construido sobre un acantilado de más de cincuenta metros, domina una de las ubicaciones en la que termina el Sur Oriental geográfico de la Península Ibérica.

Desde la antigüedad este lugar era frecuentado por muchísimas focas monje, de tal modo que los navegantes confundían sus gritos con los cantos de las sirenas, de ahí el nombre del arrecife

El actual faro es relativamente reciente, con algo así como más de dos siglos de historia. Se edificó sobre las ruinas un antiguo castillo existente en aquel lugar conocido con el nombre de San Francisco de Paula. Esta fortificación formó parte de las defensas costeras almerienses. Sin embargo, fue destruido durante la invasión napoleónica.

Esta instalación protege con sus destellos la navegación costera, advirtiendo a las embarcaciones de la peligrosa Laja del Cabo, un arrecife a una milla mar adentro y que ha causado ya algunos naufragios.

Desde el mirador, es posible observar las pequeñas calas y grandes acantilados bañados por las aguas del Mediterráneo.

Aquí tenéis algunas fotografías de esta espectacular zona de la costa de Almería.

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