Este puente sobre el río Guadalquivir fue construido en el siglo XVI en el trazado que unía la capital del reino de Jaén con la ciudad de Baeza. Se considera uno de los primeros con un estilo arquitectónico renacentista en la península Ibérica. Una de sus peculiaridades es la pequeña torre que hacía las veces de capilla en su extremo más alto.

Fue el Obispo don Alonso de la Fuente del Sauce quien financió las obras de construcción del puente. Con ello satisfizo la necesidad que existía por aquella época de evitar las crecidas del río que, anualmente, destruía el camino que unía las ciudades más importantes de esta parte de España.

El puente ha sido objeto de sucesivas restauraciones, siendo la realizada en el año 1940 la que le ha dado la imagen que ha llegado hasta nuestros días.

Una de sus particularidades es la de que en el interior de la torre existe una pequeña capilla. En su época, el paso sobre el puente era libre, no teniendo quienes cruzaban por él que pagar ningún tributo. Como reza la inscripción grabada en la torre, concedería cuarenta días de perdón a quienes se detuvieran en la capilla para rezar un Ave María.

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