Vamos a detenernos hoy frente a uno de los edificios más queridos del centro histórico de Chiclana de la Frontera: la torre del reloj. Está edificada sobre un arco de la antigua muralla que protegía la ciudad y de la que, en la actualidad solo quedan algunos vestigios.

En sus orígenes, se construyo como parte del primitivo consistorio ubicado en la Plaza Mayor. Con el tiempo, el edificio fue derribado, sin embargo, la torre fue conservada y, con el paso de los años, se ha convertido por méritos propios en parte del patrimonio chiclanero. Actualmente se usa como campanario de la aledaña iglesia de San Juan Evangelista.

La idea original fue la de levantar una torre como parte del ayuntamiento que contara con un reloj, sin embargo, en pleno Siglo de las Luces, entre sus funciones principales estaban las de avisar a la feligresía de los eventos religiosos u otros acontecimientos de la villa.

Al igual que otros muchos de los edificios de la provincia de Cádiz, el material usado en su construcción no fue otro que piedra ostionera. De su historia se sabe que, allá por el siglo XVII fue preciso realizar unas obras de reforma aunque, por problemas técnicos, al final se decidió reedificarla de nuevo sobre el arco. Y esta es la que ha llegado a nuestros días.

Además de ser la torre del reloj, fue depositaria del arca de las tres llaves y el archivo del Pósito

Como es habitual, termino el artículo compartiendo algunas fotografías que realicé durante mi visita a Chiclana de la Frontera.

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