En la popular barriada de la calle Triana, en el centro histórico de Martos, se encuentra esta modesta ermita dedicada a la mártir de la Iglesia Católica Santa Lucía de Siracusa.

Durante la Guerra Civil, se habilitó un refugio aéreo en esta pequeña ermita

Allá por el siglo XVI, fue una de las tres parroquias -conocida como de Santa Ana– junto con las de Santa María y Santa Marta. Perdió su condición tras la construcción de la Iglesia de San Amador, dedicada al patrón de la ciudad de Martos.

A la derecha de la escalinata de entrada hay una fuente que ha servido como lugar de abastecimiento de agua para muchos marteños, en una época en las que las comodidades actuales en las casas sencillamente no existían. Quizás este sea uno de los elementos que le otorgan esa personalidad tan entrañable al pequeño templo tuccitano, tan querido por los vecinos del barrio. De hecho, la fuente nunca se ha secado, vertiendo agua sobre el pilar tanto en invierno como en los calurosos veranos tuccitanos.

Durante muchos años ha permanecido cerrada, dado el deteriorado estado en el que se encontraba. Felizmente pudo ser rehabilitada y abierta al culto de nuevo, aunque, a juzgar de muchos, la restauración no le hizo justicia a este edificio histórico.

Comparto con vosotros algunas fotografías de esta pequeña iglesia.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here