Esta ermita fue construida, según cuenta el historiador Hipólito Sancho, en la segunda mitad del siglo XVI. Sin embargo, es aspecto con el que la conocemos en la actualidad no fue el que tuvo en su origen. En todo caso ha sido un proceso de reformas y rehabilitaciones durante el siglo XVII el que le ha dado la fisonomía actual.

Fue construida en un emplazamiento que, por aquella época, se conocía como Cementerio Campal. No he vano, se han descubierto a su alrededor restos de una antigua necrópolis que estuvo funcionando hasta el siglo XIV y que, parece ser, data del siglo XV.

Según Ruiz de Cortázar, fue un templo muy frecuentado y sede de la Hermandad de Nuestra Señora de la Cabeza. Sin embargo, la desamortización provocó que fuera abandonada. Fue el destino que compartió con muchos otros edificios y templos a lo largo y ancho de toda Andalucía.

Afortunadamente, una reciente rehabilitación ha recuperado este histórico edificio. En la actualidad se ha puesto de nuevo en valor la que, probablemente, se a la única de las más de 10 ermitas que existían en El Puerto de Santa María en el siglo XVI que ha llegado hasta nuestros días.

Su nueva funcionalidad, dependiente del ayuntamiento portuense, servirá como sede del Centro de Restauración y Conservación de Bienes Culturales.

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