Eran otros tiempos. Progresivamente los trenes de vapor se iban acercandose a su ocaso. Paralelamente el trazado entre las localidades de Linares a Puente Genil, otrora una activa línea de ferrocarril con bastante circulación de trenes, iba reduciendo también su tráfico.

Estos trazados aún no habían sido electrificados. Por esta causa se puso en servicio unos automotores de origen italiano traídos para el traslado de pasajeros entre las diferentes estaciones.

Se les apodó con el nombre de «cochinica» dado el parecido de aquellos insectos con la silueta de la unidad ferroviaria.

automotor conocido como La cochinica
automotor conocido como La cochinica

Para los viajeros de esos años, sin duda, supondría un avance importante en la forma de trasladarse de un lugar a otro. Más rápido y sin los inconvenientes de acabar el viaje con el cabello lleno de hollín, lo que frecuentemente ocurría en los trenes arrastrados por locomotoras de vapor.

Subirse en estas pequeñas máquinas supondría dejar atrás aquellas historias que, en más de una ocasión, personas que vivieron el ferrocarril de vapor me relataron. Sus interminables retrasos. O quedarse el tren detenido en un olivar perdido esperando que una nueva locomotora acudiera desde la estación más cercana para empujar al convoy y conseguir llegar así a su destino.

Supongo que, en comparación con las modernas unidades eléctricas en las que se viaja actualmente, aquellas serían ruidosas y con las comodidades justas.

automotores que prestaban el servicio de transporte de pasajeros por la línea de ferrocarril de Linares a Puente Genil.

El tiempo pasó y la línea de ferrocarril acabó por ser clausurada. Especulo en como habría sido de diferente contar con tráfico de trenes de cercanías en la campiña sur de la provincia de Jaén. Tanto para el traslado de viajeros como el de mercancías. La circulación de trenes habría ayudado, sin duda, a reducir el tráfico entre las diferentes localidades del sur de la provincia y la capital. Ahora solo cabe pensar en lo que podría haber sido y en lamentarse por lo que ya no tenemos.

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