Es una más de la playa del litoral portuense. Quizás es algo incómodo llegar hasta ella. Más que nada porque se encuentra apartada, al final del espigón de Puerto Sherry. La falta de aparcamiento hace casi obligado llegar a pie. Si podemos sacar algo positivo, es que junto a ella se encuentran un buen número de restaurantes en los que tomar un refresco o comer después de haberse dado un baño. Eso si, no esperes nada económico.

Pero lo que a mí me interesa es curiosear en la muralla que hay al otro lado de la playa y que le da nombre. Se trata de los restos del antiguo Fuerte de Santa Catalina. Como podréis apreciar por las fotografías, su estado es bastante malo. Por eso, si te animas a entrar en la enorme grieta que separa dos fragmentos de la muralla, hazlo con precaución.

No te imagines que vas a encontrar gran cosa. Un desnivel de arena con muchísimas rocas por todos lados y alguna que otra retama. Lo único que se puede hacer es caminar por la parte interior de la muralla y, como mucho, encaramarse con cuidado sobre uno de los laterales. Con ello conseguirás una vista diferente de la orilla.

A pesar de todo, se trata de algo peculiar que no encontrarás en otras playas. Merece la pena aventurarse con la cámara porque, si sabes situarte en el lugar adecuado, conseguirás espectaculares imágenes. Como muestra un botón. A continuación comparto algunas de las fotos que realicé hace un par de años.

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