Cabe la posibilidad de que encuentres un día en el que todo ha perdido su sentido. Sientes que los problemas te aplastan como si tuvieras sobre tu pecho una pesada losa. En esos momentos, tu mayor deseo es abandonarlo todo. Piensas en huir y dejar atrás las preocupaciones que no puedes quitarte de la cabeza. En momentos de verdadera desesperación tal vez se te haya pasado por la mente el deseo de morir.

Esta descripción puede que os resulte algo exagerada en su planteamiento. Pero no se aleja demasiado de la realidad haber sentido, en alguna ocasión, emociones tan fuertes y tan tóxicas como para plantearte el marcharte de este mundo por la puerta de atrás, sin que aún haya llegado tu hora. Podría ayudar si meditamos durante unos minutos sobre el significado de la siguiente frase. Tal vez la percepción de nuestro conflicto emocional cambie por completo.

Dice un proverbio árabe que si quieres morir, entonces tírate al mar. Descubrirás que, al cabo de pocos segundos estarás luchando por sobrevivir y no ahogarte. Realmente tú no querías morir. Simplemente deseabas matar algo dentro de ti.

Aún en las situaciones más difíciles, hayamos en nuestro interior un instinto de supervivencia nos impulsa a seguir vivos. En todo caso, necesitamos desembarazarnos de aquel lastre que nos impide avanzar. Nos hace falta liberarnos de aquellos pensamientos o recuerdos que nos atormentan y que nos han conducido por este camino.

La vida merece la pena vivirla. Experiencias dolorosas la encontraremos una y otra vez a lo largo de nuestra existencia. Pero en lo último que habría que pensar es en rendirse y abandonarlo todo. Este proverbio árabe deberíamos tenerlo siempre presente.

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